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El Gran Otro | Miťrcoles 19 de Setiembre de 2018

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Kalamkari en los textiles hind√ļes

<!--:es-->Kalamkari en los textiles hind√ļes <!--:-->

 

El eco de la Naturaleza

Llevada a la India a trav√©s de las conquistas persas, esta t√©cnica milenaria de estampado y pintura textil contin√ļa vigente. Los tintes utilizados son extra√≠dos de plantas, √°rboles aut√≥ctonos y minerales, constituyendo una alternativa sustentable a los te√Īidos industriales.

 

Por: Natalia Bonaventura

La traducci√≥n literal de Kalamkari es ¬ęarte en pluma¬Ľ: alude a kalam, nombre que denomina al utensilio, especie de pluma, dise√Īado manualmente en bamb√ļ e hilos de fibras absorbentes.

Esta técnica, aplicada sobre textiles como seda, algodón y yute, tuvo su origen en la región india de Andhra Pradesh, bajo las influencias culturales de invasores provenientes de Persia hacia el 520 a. C., y alcanzó su apogeo hacia la Edad Media.

Dado su peculiar atractivo crom√°tico, su ductilidad como medio expresivo, as√≠ como una inalterable resistencia a los lavados, se constituy√≥ ‚ÄĒdesde sus albores‚ÄĒ en el recurso t√©cnico por antonomasia para la decoraci√≥n de vestimentas, s√°banas, saris y todo tipo de textiles templarios.

La Naturaleza como propia fuente

Actualmente, el mercado mundial est√° instalando un nuevo nicho de productos eco-friendly.

Sin duda, es una toma de conciencia favorable hacia la innumerable cantidad de desechos que generamos los humanos, alienados en semejante sistema de consumo. Buena opción para minimizar el agotamiento de recursos y contaminación resultante pre y posproducción masiva de productos mínimamente degradables.

Resulta parad√≥jico que, hace miles de a√Īos, fuera innecesario argumentar la no invasi√≥n de la naturaleza mediante un discurso externo. Ejemplos de ello nos llegan tanto desde civilizaciones orientales como americanas precolombinas. El respeto y la conciencia de otredad hacia los elementos que conviven con el hombre se daban desde un genuino sentir esas diferentes formas de existencia e interactuar con ellas compartiendo la misma fuerza vital. Y no desde ¬ęc√≥mo recreo desde la basura que gener√©¬Ľ‚Ķ

Es así como el artista de kalamkari, con oficio magistral, en arabescos de trazo firme, siente la pulsión esencial en cada uno de los pigmentos que va utilizando, con disciplinado orden secuencial. Un procedimiento incluye varias instancias.

Todos los materiales utilizados se extraen puros, con permiso devocional hacia la madre Naturaleza.

En principio, la porosidad de la tela debe sellarse sumergi√©ndola en una mezcla de leche y myrobalam, fruto hind√ļ con alto porcentaje de taninos, los cuales, junto con la case√≠na de la leche, generan un proceso qu√≠mico en el col√°geno de esta √ļltima. Se obtiene como resultado un efecto similar al curtido en el cuero.

Sobre la tela así tratada, se traza con carbón el motivo que se va a pintar.

El orden en la aplicación de los colores corresponde al procedimiento de sucesivos lavados y secados al sol. Saltear o intercambiar pasos perjudicaría el resultado final.

El tinte negro, extraído del hierro, es el primero en colocarse, dibujando contornos y pintando planos.

Seguidamente, el rojo, una mezcla de alumbre disuelta en agua, la cual no revela su color definitivo hasta el consecutivo mordentado por inmersión en agua y raíces de Manjishta.

Como tercer paso, el amarillo, extra√≠do de la ra√≠z sagrada de Tumeric, dar√° tambi√©n la base para zonas verdes mediante la superposici√≥n con el azul √≠ndigo, proveniente de la flor de esta planta y √ļltimo matiz aplicado.

Al secar la tela, vuelve a lavarse y sumergirse en leche, para reforzar la adherencia de los pigmentos. Se completa el proceso con un √ļltimo secado a la luz solar.

También, aunque menos ortodoxo respecto de la técnica original, se utiliza el método xilográfico: la composición final resulta de la secuencial aplicación de líneas y zonas de color grabadas en tacos de madera.

Dialéctica entre la complejidad visual y el vacío

Una cualidad propia del Kalamkari es dejar en evidencia el soporte blanquecino en zonas sin pintura. Las figuras se relacionan en una Gestalt de llenos que nos remiten al horror vacui y zonas donde el vacío equilibra hacia la calma toda la composición.

La profundidad del espacio resulta de la ubicaci√≥n, la superposici√≥n y el tama√Īo de los objetos, concepci√≥n diferenciada de nuestra mentada perspectiva renacentista.

La saturación y el brillo de los colores planos adelantan y atrasan las figuras, estableciendo jerarquías formales y simbólicas.

T√≠picamente, los motivos capturan la esencia arquitect√≥nica de los templos, escenas √©picas que narran pasajes del texto sagrado Bhagavad Gita o las haza√Īas del dios guerrero Rama en lucha contra los demonios para rescatar a su consorte Sita, secuestrada en la isla de Sri Lanka.

El hinduismo y sus dioses se hacen presentes con todo esplendor: envueltos sus cuerpos en telas de pliegues infinitos, enmarcan sus figuras abigarrados adornos óreos, lacónicos atributos cargados de simbología, vegetación exuberante de mangos, lotos y palmeras.

Otra cl√°sica estampa es el pavo real, s√≠mbolo nacional de la India. Podemos encontrar variantes representativas del animal que van desde el naturalismo m√°s minucioso a la abstracci√≥n m√°s atrevida; diferentes seg√ļn el contexto geogr√°fico, pero todas √≠ntimamente ligadas al esp√≠ritu bharat.

El dise√Īo popular que prevalece hasta nuestros d√≠as, com√ļnmente aplicado mediante sellos, es la pluma de aquel ave policroma como forma de arabesco decorativo. Imposible que alguna persona en India carezca de este estampado en su guardarropa, pertenezca a la casta que sea.

Reinvindicación de las artes tradicionales en Kalakshetra

En Chennai, estado de Tamil Nadu, se estableci√≥ Kalakshetra, cuyo significado es ¬ęcampo de las artes¬Ľ. Su fundadora, Rukmini Devi, tuvo como meta revalorizar el acervo art√≠stico tradicional, en pos de reconstruir la identidad cultural del pueblo hind√ļ luego de su independencia de Inglaterra.

Hacia 1950, se inaugura el Departamento de Kalamkari, como centro de investigación y laboratorio de tintes naturales. Su misión se extendía a preservar la calidad característica de los estampados textiles, que venían degradándose justamente por las innovaciones tecnológicas traídas de Occidente.

Actualmente, es epicentro en la producci√≥n y el dise√Īo en este arte, as√≠ como tambi√©n instituci√≥n educativa a nivel internacional y atracci√≥n tur√≠stica.

Ecos

El mundo de la naturaleza est√° lleno de color. Di√°fanas y cautivantes paletas se expresan en flores, p√°jaros, monta√Īas rocosas. Tal atracci√≥n invadi√≥ a los hombres desde los primeros tiempos que han tratado de captar su belleza ef√≠mera, adorn√°ndose a s√≠ mismos y sus hogares. Esta respuesta al color es fundamental e innata a los seres humanos, y los diferencia de otras criaturas.

Cuando nos cubrimos, vestimos, o simplemente contemplamos las telas pintadas en kalamkari, una pulsión interna hacia la fuente natural nos atrae. Calidez de sentirnos abrazados y, a la vez, parte de esa materia.

Se expresan ecos vitales de comuni√≥n diametralmente diferenciada de una ¬ęecoamistad¬Ľ.

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Sitios relacionados:

http://www.kalakshetra.in/craft_kalamkari_unit.html

http://www.thechromaacademy.com/