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El Gran Otro | Mircoles 17 de Octubre de 2018

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Aborto legal para no morir

Por: Jimena Pautasso.

Por primera vez, la despenalización del aborto será debatida en el Congreso Nacional.

La siguiente nota es un repaso de los principales postulados del proyecto que plantea la legalización del aborto y que será discutido por la Comisión de Legislación Penal este primero de Noviembre.

 

[showtime]

 

 

http://www.abortolegal.com.ar/

 

“Es un termómetro preguntar… ‘¿conocés a alguna mujer que se ha hecho un aborto?’ Todo el mundo conoce a una. ‘¿Y vos creés que tiene que estar presa?’, porque la penalización implicaría eso. Ahí hay un clic para poder pensar algunas cosas…”

 

El interrogante que plantea nuevos interrogantes es pronunciado por Elsa Schvartzman.
Socióloga y Docente de la UBA, Schvartzman es, además, integrante del Foro por los Derechos Reproductivos, una organización que lleva a cabo, junto a otras, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

“Proponemos despenalizar y legalizar el aborto para que las mujeres que decidan interrumpir un embarazo tengan atención segura y gratuita en los hospitales públicos y obras sociales de todo el país”, se lee en la página oficial. Se trata de una campaña que nació en 2005 y que supo entender que un aborto es el último eslabón de una cadena de causas y consecuencias. Esa cadena debe atacarse desde el inicio, por ello aquella vez se pronunció —y se sigue pronunciando— su lema fundante: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. El objetivo es preciso: evitar esas muertes, porque cuando las muertes llegan —apuntan las estadísticas—, llegan de a miles.

En nuestro país se estima que cada dos nacimientos es realizado un aborto. Unos 500 mil al año. Muchos, en precarias condiciones: “Un 60 por ciento de las camas de obstetricia de los hospitales —expresa Schvartzman—- están cubiertas por personas que llegan como consecuencia de abortos mal realizados”. La Argentina es uno de los países del continente con mayor tasa de mortalidad materna; su principal causa son las complicaciones por abortos inseguros.

El pedido por su despenalización implica, para quienes abogan por ello —comenta Schvartzman—una triple lucha. En primer lugar, en el terreno de los derechos humanos: “Nosotros respetamos el derecho de las mujeres a la posibilidad de decisión sobre su cuerpo y su vida, sin maternidades forzadas, por hijos que sean decididos cuándo, cómo y con quién”. En segundo lugar, en el ámbito de la justicia social: “son afectadas todas las mujeres por la ilegalidad de los abortos, pero las mujeres pobres tienen consecuencias físicas más graves por las prácticas clandestinas realizadas en condiciones de inseguridad, sin condiciones de asepsia”. Se trata, entonces, de batallar por un equitativo acceso a los servicios. Por ello, en tercer lugar, se ponen en juego los alcances de la salud pública: “consideramos que tiene que ser tomado por el Estado como una cuestión de salud pública, en respeto y garantía del derecho universal a la salud”.

Lo cierto es que se ha dado un paso. El proyecto por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito será debatido el primero de noviembre por la Comisión de Legislación Penal. Cincuenta diputados de todos los partidos manifestaron su apoyo con su firma. Sin embargo, cabe destacar que la convocatoria es para discutir no sólo éste, sino todos los proyectos que se relacionen con el tema. “Hay proyectos para la reglamentación de abortos no punibles, que son en caso de violación o peligro para la salud de la madre, y hay dos proyectos de despenalización y legalización —comenta Schvartzman—. Un proyecto de abortos no punibles fue presentado por Juan Carlos Vega, el presidente de la Comisión; es más restrictivo que el Código Penal actual en tanto pone fecha para la realización de los abortos no punibles: antes de las 12 semanas de gestación”. En el Código vigente no se expone un límite de tiempo.

Elsa defiende su postura y tiene argumentos para hacerlo: “pedimos que se traten directamente los proyectos de despenalización y legalización porque garantizaría la realización de los no punibles: el Código Penal no se está cumpliendo, algunos médicos o jueces a veces deciden que no se cumpla”. El otro proyecto de legalización pertenece al grupo parlamentario de Martín Sabbatella, pero, como comenta la socióloga, “todo el bloque firmó nuestro proyecto, las diferencias son mínimas”.

La discusión en las calles ya está arraigada. Hay notas en los medios, firmas que crecen y apoyo de universidades, fábricas, instituciones. “La sociedad está madura, el debate está instalado, señala Schvartzman. Creemos que no hay más excusas, que el único lugar en el que no se discute es en el Congreso”. El primero de noviembre será un día clave para que la discusión se extienda a ese recinto. Se trata de una oportunidad histórica para que quienes toman decisiones comiencen al menos a pensar en la posibilidad de decidirse por el derecho a decidir.

 

Por Jimena PautassoPor: Jimena Pautasso.

Por primera vez, la despenalización del aborto será debatida en el Congreso Nacional.

La siguiente nota es un repaso de los principales postulados del proyecto que plantea la legalización del aborto y que será discutido por la Comisión de Legislación Penal este primero de Noviembre.

[showtime]

http://www.abortolegal.com.ar/

“Es un termómetro preguntar… ‘¿conocés a alguna mujer que se ha hecho un aborto?’ Todo el mundo conoce a una. ‘¿Y vos creés que tiene que estar presa?’, porque la penalización implicaría eso. Ahí hay un clic para poder pensar algunas cosas…”
El interrogante que plantea nuevos interrogantes es pronunciado por Elsa Schvartzman.
Socióloga y Docente de la UBA, Schvartzman es, además, integrante del Foro por los Derechos Reproductivos, una organización que lleva a cabo, junto a otras, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
“Proponemos despenalizar y legalizar el aborto para que las mujeres que decidan interrumpir un embarazo tengan atención segura y gratuita en los hospitales públicos y obras sociales de todo el país”, se lee en la página oficial. Se trata de una campaña que nació en 2005 y que supo entender que un aborto es el último eslabón de una cadena de causas y consecuencias. Esa cadena debe atacarse desde el inicio, por ello aquella vez se pronunció —y se sigue pronunciando— su lema fundante: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. El objetivo es preciso: evitar esas muertes, porque cuando las muertes llegan —apuntan las estadísticas—, llegan de a miles.
En nuestro país se estima que cada dos nacimientos es realizado un aborto. Unos 500 mil al año. Muchos, en precarias condiciones: “Un 60 por ciento de las camas de obstetricia de los hospitales —expresa Schvartzman—- están cubiertas por personas que llegan como consecuencia de abortos mal realizados”. La Argentina es uno de los países del continente con mayor tasa de mortalidad materna; su principal causa son las complicaciones por abortos inseguros.
El pedido por su despenalización implica, para quienes abogan por ello —comenta Schvartzman—una triple lucha. En primer lugar, en el terreno de los derechos humanos: “Nosotros respetamos el derecho de las mujeres a la posibilidad de decisión sobre su cuerpo y su vida, sin maternidades forzadas, por hijos que sean decididos cuándo, cómo y con quién”. En segundo lugar, en el ámbito de la justicia social: “son afectadas todas las mujeres por la ilegalidad de los abortos, pero las mujeres pobres tienen consecuencias físicas más graves por las prácticas clandestinas realizadas en condiciones de inseguridad, sin condiciones de asepsia”. Se trata, entonces, de batallar por un equitativo acceso a los servicios. Por ello, en tercer lugar, se ponen en juego los alcances de la salud pública: “consideramos que tiene que ser tomado por el Estado como una cuestión de salud pública, en respeto y garantía del derecho universal a la salud”.
Lo cierto es que se ha dado un paso. El proyecto por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito será debatido el primero de noviembre por la Comisión de Legislación Penal. Cincuenta diputados de todos los partidos manifestaron su apoyo con su firma. Sin embargo, cabe destacar que la convocatoria es para discutir no sólo éste, sino todos los proyectos que se relacionen con el tema. “Hay proyectos para la reglamentación de abortos no punibles, que son en caso de violación o peligro para la salud de la madre, y hay dos proyectos de despenalización y legalización —comenta Schvartzman—. Un proyecto de abortos no punibles fue presentado por Juan Carlos Vega, el presidente de la Comisión; es más restrictivo que el Código Penal actual en tanto pone fecha para la realización de los abortos no punibles: antes de las 12 semanas de gestación”. En el Código vigente no se expone un límite de tiempo.
Elsa defiende su postura y tiene argumentos para hacerlo: “pedimos que se traten directamente los proyectos de despenalización y legalización porque garantizaría la realización de los no punibles: el Código Penal no se está cumpliendo, algunos médicos o jueces a veces deciden que no se cumpla”. El otro proyecto de legalización pertenece al grupo parlamentario de Martín Sabbatella, pero, como comenta la socióloga, “todo el bloque firmó nuestro proyecto, las diferencias son mínimas”.
La discusión en las calles ya está arraigada. Hay notas en los medios, firmas que crecen y apoyo de universidades, fábricas, instituciones. “La sociedad está madura, el debate está instalado, señala Schvartzman. Creemos que no hay más excusas, que el único lugar en el que no se discute es en el Congreso”. El primero de noviembre será un día clave para que la discusión se extienda a ese recinto. Se trata de una oportunidad histórica para que quienes toman decisiones comiencen al menos a pensar en la posibilidad de decidirse por el derecho a decidir.

Por Jimena PautassoPor: Jimena Pautasso.

Por primera vez, la despenalización del aborto será debatida en el Congreso Nacional.

La siguiente nota es un repaso de los principales postulados del proyecto que plantea la legalización del aborto y que será discutido por la Comisión de Legislación Penal este primero de Noviembre.

[showtime]

http://www.abortolegal.com.ar/

“Es un termómetro preguntar… ‘¿conocés a alguna mujer que se ha hecho un aborto?’ Todo el mundo conoce a una. ‘¿Y vos creés que tiene que estar presa?’, porque la penalización implicaría eso. Ahí hay un clic para poder pensar algunas cosas…”
El interrogante que plantea nuevos interrogantes es pronunciado por Elsa Schvartzman.
Socióloga y Docente de la UBA, Schvartzman es, además, integrante del Foro por los Derechos Reproductivos, una organización que lleva a cabo, junto a otras, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
“Proponemos despenalizar y legalizar el aborto para que las mujeres que decidan interrumpir un embarazo tengan atención segura y gratuita en los hospitales públicos y obras sociales de todo el país”, se lee en la página oficial. Se trata de una campaña que nació en 2005 y que supo entender que un aborto es el último eslabón de una cadena de causas y consecuencias. Esa cadena debe atacarse desde el inicio, por ello aquella vez se pronunció —y se sigue pronunciando— su lema fundante: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. El objetivo es preciso: evitar esas muertes, porque cuando las muertes llegan —apuntan las estadísticas—, llegan de a miles.
En nuestro país se estima que cada dos nacimientos es realizado un aborto. Unos 500 mil al año. Muchos, en precarias condiciones: “Un 60 por ciento de las camas de obstetricia de los hospitales —expresa Schvartzman—- están cubiertas por personas que llegan como consecuencia de abortos mal realizados”. La Argentina es uno de los países del continente con mayor tasa de mortalidad materna; su principal causa son las complicaciones por abortos inseguros.
El pedido por su despenalización implica, para quienes abogan por ello —comenta Schvartzman—una triple lucha. En primer lugar, en el terreno de los derechos humanos: “Nosotros respetamos el derecho de las mujeres a la posibilidad de decisión sobre su cuerpo y su vida, sin maternidades forzadas, por hijos que sean decididos cuándo, cómo y con quién”. En segundo lugar, en el ámbito de la justicia social: “son afectadas todas las mujeres por la ilegalidad de los abortos, pero las mujeres pobres tienen consecuencias físicas más graves por las prácticas clandestinas realizadas en condiciones de inseguridad, sin condiciones de asepsia”. Se trata, entonces, de batallar por un equitativo acceso a los servicios. Por ello, en tercer lugar, se ponen en juego los alcances de la salud pública: “consideramos que tiene que ser tomado por el Estado como una cuestión de salud pública, en respeto y garantía del derecho universal a la salud”.
Lo cierto es que se ha dado un paso. El proyecto por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito será debatido el primero de noviembre por la Comisión de Legislación Penal. Cincuenta diputados de todos los partidos manifestaron su apoyo con su firma. Sin embargo, cabe destacar que la convocatoria es para discutir no sólo éste, sino todos los proyectos que se relacionen con el tema. “Hay proyectos para la reglamentación de abortos no punibles, que son en caso de violación o peligro para la salud de la madre, y hay dos proyectos de despenalización y legalización —comenta Schvartzman—. Un proyecto de abortos no punibles fue presentado por Juan Carlos Vega, el presidente de la Comisión; es más restrictivo que el Código Penal actual en tanto pone fecha para la realización de los abortos no punibles: antes de las 12 semanas de gestación”. En el Código vigente no se expone un límite de tiempo.
Elsa defiende su postura y tiene argumentos para hacerlo: “pedimos que se traten directamente los proyectos de despenalización y legalización porque garantizaría la realización de los no punibles: el Código Penal no se está cumpliendo, algunos médicos o jueces a veces deciden que no se cumpla”. El otro proyecto de legalización pertenece al grupo parlamentario de Martín Sabbatella, pero, como comenta la socióloga, “todo el bloque firmó nuestro proyecto, las diferencias son mínimas”.
La discusión en las calles ya está arraigada. Hay notas en los medios, firmas que crecen y apoyo de universidades, fábricas, instituciones. “La sociedad está madura, el debate está instalado, señala Schvartzman. Creemos que no hay más excusas, que el único lugar en el que no se discute es en el Congreso”. El primero de noviembre será un día clave para que la discusión se extienda a ese recinto. Se trata de una oportunidad histórica para que quienes toman decisiones comiencen al menos a pensar en la posibilidad de decidirse por el derecho a decidir.

Por Jimena Pautasso