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El Gran Otro | Lunes 26 de Junio de 2017

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Al Final del Arcoíris

Al Final del Arcoíris

Dramaturgia: Peter Quilter
Adaptación: Fernando Masllorens – Federico González del Pino
Dirección: Ricky Pashkus

Por Dra. Raquel Tesone

Al final del arcoíris es el título que mejor trasmite el ocaso de una diva del espectáculo. Esta obra trata sobre el último trayecto en la vida de Judy Garland, interpretada admirablemente por la talentosa Karina K, a quien Ricky Pashkus sabe hacer brillar con lo mejor de ella misma. Otro acierto de la dirección de Pashkus es hacer de esta pieza un musical nada convencional, ya que logra intercalar la situación trágica de los últimos meses de vida de Judy con el placer de hacer disfrutar al público del despliegue de histrionismo y de fuerza escénica que tenían los shows de Garland. Con lo cual, Karina K realiza un doble trabajo actoral ya que a la excelente actuación ‒que toma en cuenta los movimientos corporales, los gestos y la manera atrevida de hablar de esta estrella‒ se le suma el haber logrado su tonalidad vocal al cantar con todos los sentimientos que expresaba una de las voces más célebres del mundo.

Es interesante que el efecto que logra la tarea del director con Karina K es, por un lado, hacernos conocer la vida privada de Judy: la relación con Anthony, su amigo gay interpretado con muchos toques de humor por Antonio Grimau, y con su pareja; y, al mismo tiempo, hacernos creer que estamos asistiendo a uno de los shows de la mismísima estrella. Por eso el público, al terminar cada canción, aplaude de manera espontánea. Esto también es posible gracias a la dirección musical de Alberto Favero y a la acertada escenografía de Héctor Calmet, que permite el pasaje de la habitación de un hotel a la apertura de un telón de fondo donde transcurren los shows.

El otro punto interesante es que la obra nos interna dentro de la decadencia de una estrella para poder dar luz al abanico de colores de su personalidad. Ese poder de expresar emociones desde su sensibilidad es lo que la lleva a estar en la cima.

En algún lugar sobre el arcoíris,
Muy alto,
Y los sueños que has soñado,
Alguna vez en una canción de cuna,
Oh, en algún lugar sobre el arcoíris,
Pájaros azules vuelan,
Y los sueños que soñaste,
Los sueños se vuelven realidad…

Y, a pesar de que sus sueños se volvieron realidad ‒o porque esta realidad contrastaba con su realidad psíquica y sus carencias afectivas‒, su adicción al alcohol y a los estupefacientes la llevó a un punto de aniquilamiento personal, afectando también su situación financiera. Muy al pasar, la Judy de Karina K deja entrever cómo ha influido su madre en esta adicción, quien la estimula, en connivencia con quienes la contrataron desde pequeña, para que pueda tolerar gran cantidad de horas de trabajo. Esto explica la elección de Mickey Deans (Benjamín Rojas) como pareja ya que, como era de esperar, no la rescata, si no por el contrario, se ubica en el mismo rol de su madre y la termina de destruir.

 

Algún día desearé estar sobre una estrella,
Despertar donde las nubes están muy debajo de mí,
Donde los problemas se derriten como gotas de limón,
Arriba, muy arriba de las chimeneas,
Allí es donde me encontrarás,
Oh, en algún lugar sobre el arcoíris,
Pájaros azules vuelan,
Y los sueños a los que te atreves,
Oh, por qué, por qué no puedo,
Bueno, veo árboles de verde y
Muchas rosas rojas, las veré florecer,
Para ti y para mí,
Y pienso,
Que es un mundo maravilloso
Bueno, veo cielos de azul y
Nubes de blanco
Y el brillo del día,
Me gusta la noche,
Y pienso,
Que es un mundo maravilloso…

En su relación amorosa con Mickey quien, tres meses antes de su muerte, se convierte en el quinto marido de Judy, se impuso la compulsión a la repetición. Para Judy, el amor era ponerse en manos de otro como si fuera su droga, en un vínculo pasional que le marcaría un destino trágico.


Los colores del arcoíris,
Tan bonitos en el cielo,
Están tan bien en las caras,
De la gente que est
á pasando,
Y veo amigos sacudir sus manos,
Diciendo cómo estás,
Realmente dicen
Te, te quiero,
Escucho bebés llorar
Y los miro crecer,
Aprenderán mucho más,
Que todos nosotros,
Y yo creo,
Que es un mundo maravilloso…

Una mezcla de tragedia con humor ‒ese humor ácido que tenía Judy respecto a su mirada sobre ella misma y sobre todo con la prensa‒ es otro de los elementos que hacen a la composición del personaje de Karina K. Judy, una mujer fuerte y frágil al mismo tiempo, que en busca de protección se entrega a quien la utiliza para sus propios fines, pero que también sabe valorar la amistad y estar en defensa de los derechos de los homosexuales, fue una mujer que creyó profundamente que, en algún lugar del arcoíris, el mundo es maravilloso.


Deseo algún día estar sobre una estrella,
Despertar donde las nubes están lejos detrás de m
í,
Donde los problemas desaparecen como caen los limones,
Arriba muy alto de la chimenea,
Allí es donde me encontrarás,
Oh, algún lugar sobre el arcoíris,
Sobre un camino en lo alto,
Y los sueños que soñé,
Por qué, oh, por qué no puedo hacerlo
.

Judy Garland no pudo hacer de su vida un mundo maravilloso. Pero pudo soñar y regalarnos un sueño, de esos que son eternos, porque sigue haciendo conmover al mundo con su arte, y consigue hacernos soñar que el mundo es maravilloso.

 

 

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