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El Gran Otro | Lunes 20 de Noviembre de 2017

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AMALIA AMOEDO “Liberar unicornios cosmogónicos y humanos”

AMALIA AMOEDO “Liberar unicornios cosmogónicos y humanos”

Por Gerardo Serra

Marco Polo afirmó haber visto un unicornio pero esto fue indemostrable, probablemente vio un rinoceronte u otro animal. Existen infinidad de curiosas anécdotas con respecto a este mitológico animal, por ejemplo, en diferentes fuentes se menciona que en 1663 el alcalde de Magdeburg, Alemania, confirmó el descubrimiento de huesos de unicornio en las montañas de Harz, específicamente en Einhorhole o Cueva del Unicornio. Este hecho tampoco cuenta con documentación confiable y contundente sobre la existencia de estos animales sobre el planeta. El legendario cuadrúpedo ha realizado largas carreras por la imaginación de varias generaciones. Los unicornios afiebran la fantasía y dan un brinco oceánico desde Argentina a Miami de la mano de la artista Amalia Amoedo con la serie Vestales. En el distrito artístico de Wynwood, el año pasado, la artista expuso esta muestra compuesta por varios unicornios de resina plástica, en la sala de exposiciones Curator’s Voice Art Projects (Miami), exhibición curada por Milagros Bello PhD.

La serie de unicornios representa signos zodiacales que para la artista son reveladores, también se relaciona con las constelaciones y la carta astral. Los significados de los aspectos mitológicos y astrológicos son potenciados con proyecciones en las paredes y con superficies bidimensionales como collage u objetos tridimensionales, tales como hojas de libros antiguos, astros, plumas, estambres, que cubren los cuerpos de los unicornios y funcionan como ornamentos elocuentes que dicen algo sobre cada uno. Todos estos elementos que estructuran visual y significativamente el discurso plástico, mostrando simultáneamente lo aparente y el misterio, deben ser conjugados por el receptor para interpretar las claves de la serie. Además, en el medio del salón, se encuentra una carpa blanca de circo, dentro de ella reina la oscuridad; en el centro, una iluminación tenue enfoca un unicornio gigante violeta, este color por antonomasia es el de los iniciados en el misticismo porque trasmuta la vida en muerte, y viceversa. Este imponente unicornio también deja traslucir una luz roja que apunta al corazón. El mágico animal se encuentra rodeado por una jaula de hierro giratoria, en sus barrotes cuelgan grandes llaves y candados, los que remiten al encarcelamiento de lo tierno y hermoso que todos llevamos en nuestro interior. La puerta de la jaula está sin cerrar, lo cual acrecienta la intriga y significación del mensaje. La puerta es quizás el salvoconducto a la imaginación, a los afectos y agradecimientos encerrados que deberíamos dejar escapar.

En el año 1997, Amalia Amoedo empezó a estudiar pintura y escultura con Nicola Costantino, participó en el taller de Miguel Harte y luego tomó clases de pintura con Marcia Shwartz. Estudió Historia del Arte con Laura Batkis, también realizó una clínica de obra con Jorge Gumier Maier. En 1999 expuso por primera vez en el Centro Cultural Borges, ese mismo año la invitaron a participar de una muestra colectiva en el Espacio Giesso-Reich. Su trayectoria artística la llevó al Centro Cultural Recoleta, al Kennedy Center of performing art de Washington como Young promising artista, y a Miami.