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El Gran Otro | Sabado 29 de Abril de 2017

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Campaña turística tras la devaluación del real

Campaña turística tras la devaluación del real

Por: Marcos Larre.

La caída del real en Brasil impacta en la economía nacional.

El gobierno argentino pretende iniciar una campaña para incentivar el turismo nacional, debido a las especulaciones acerca de las fugas de capitales surgidas luego de la depreciación de la moneda del país vecino.

La incertidumbre económica internacional y la intensificación de las políticas tendientes a disminuir la apreciación cambiaria generaron un impacto en el gigante del Mercosur. Durante los últimos dos meses, el real sufrió una devaluación del 18,8 % respecto del dólar y esto puede producir dos consecuencias fundamentales en la economía argentina: mayor competencia para la industria nacional y migración turística hacia el país vecino.

Por tal motivo, en los últimos días personal del Ministerio de Turismo se reunió con funcionarios del Palacio de Hacienda para analizar las posibles secuelas de la depreciación. Lanzarán una campaña entre finales del mes de octubre y principios de noviembre para estimular a la población nacional a veranear en el país.

Cabe aclarar que, durante el año pasado, Argentina fue el destino más elegido por los brasileros. Según un informe que publicó el instituto IERAL, que depende de la Fundación Mediterránea, llegaron al país casi 1,2 millones de turistas y gastaron en promedio 160 dólares por día. Esta movilidad fue consecuencia del fuerte crecimiento de la actividad económica del país sudamericano sostenida durante los últimos años.

Con la devaluación del real se estima que el turismo proveniente de Brasil desacelere su crecimiento y disminuya los gastos en el país, ya que saldría «más caro» visitar la Argentina. Por otro lado, miles de indecisos podrían cambiar su destino de veraneo: la costa atlántica tendría una intensa competencia con el país vecino.

Otro sector que se vería afectado ante las modificaciones en las políticas financieras sería la industria local, debido a que para evitar el recalentamiento económico, Brasil está siendo conducido a una limitación del gasto, lo que provoca una disminución en las ventas nacionales con el principal socio comercial.

Por otro lado, la presidenta Dilma Rousseff proyectó una serie de planes de incentivos fiscales basados en la reducción de impuestos por la exportación para importantes sectores industriales. Esto impactaría en el mercado internacional y nacional, ya que se originaría una mayor competencia para las empresas argentinas.

Si bien el desconcierto es el factor que prima, la tranquilidad en el Gobierno y en los sectores productivos nacionales está provista por los métodos que utilizará el gigante del Mercosur. Las modificaciones introducidas por Brasil en las políticas cambiarias serán paulatinas; no habrá transformaciones violentas, ya que se deben respetar contratos y fortalecer la institucionalidad.

Además, la presidenta de Brasil conoce el desequilibrio comercial que mantiene su país con el socio sudamericano y, por tal motivo, intentará atenuar ese desajuste con medidas que aumenten la posibilidad de las empresas argentinas en la provisión de insumos para la industria brasilera.
Más allá de lo señalado con anterioridad, una premisa es innegable: esta caída en la cotización del real frente al dólar americano no deja de amedrentar a políticos y a empresarios ya que, indudablemente, atrae recuerdos dolorosos sobre el desplome de la cotización en 1999 durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, lo cual contribuyó —en gran medida— a la catástrofe de la convertibilidad. Si bien la situación actual presenta similitudes, el contexto político-económico-social es muy diferente al de aquella época.

Hasta el momento, no se desconfía del éxito de la temporada de veraneo, pero cabe aclarar que una segunda devaluación de la moneda podría generar un éxodo de miles de argentinos hacia el país vecino y una contracción en el consumo de turistas brasileros en territorio nacional. El Gobierno no se presenta ajeno a la situación y, por tal motivo, impulsará esta campaña a nivel nacional que, indefectiblemente, debería viajar acompañada por una reducción de precios en las zonas meramente turísticas para que la balanza se vuelque nuevamente hacia la Argentina.

 

Por: Marcos LarrePor: Marcos Larre.

La caída del real en Brasil impacta en la economía nacional.

El gobierno argentino pretende iniciar una campaña para incentivar el turismo nacional, debido a las especulaciones acerca de las fugas de capitales surgidas luego de la depreciación de la moneda del país vecino.

La incertidumbre económica internacional y la intensificación de las políticas tendientes a disminuir la apreciación cambiaria generaron un impacto en el gigante del Mercosur. Durante los últimos dos meses, el real sufrió una devaluación del 18,8 % respecto del dólar y esto puede producir dos consecuencias fundamentales en la economía argentina: mayor competencia para la industria nacional y migración turística hacia el país vecino.
Por tal motivo, en los últimos días personal del Ministerio de Turismo se reunió con funcionarios del Palacio de Hacienda para analizar las posibles secuelas de la depreciación. Lanzarán una campaña entre finales del mes de octubre y principios de noviembre para estimular a la población nacional a veranear en el país.


Cabe aclarar que, durante el año pasado, Argentina fue el destino más elegido por los brasileros. Según un informe que publicó el instituto IERAL, que depende de la Fundación Mediterránea, llegaron al país casi 1,2 millones de turistas y gastaron en promedio 160 dólares por día. Esta movilidad fue consecuencia del fuerte crecimiento de la actividad económica del país sudamericano sostenida durante los últimos años.
Con la devaluación del real se estima que el turismo proveniente de Brasil desacelere su crecimiento y disminuya los gastos en el país, ya que saldría «más caro» visitar la Argentina. Por otro lado, miles de indecisos podrían cambiar su destino de veraneo: la costa atlántica tendría una intensa competencia con el país vecino.
Otro sector que se vería afectado ante las modificaciones en las políticas financieras sería la industria local, debido a que para evitar el recalentamiento económico, Brasil está siendo conducido a una limitación del gasto, lo que provoca una disminución en las ventas nacionales con el principal socio comercial.
Por otro lado, la presidenta Dilma Rousseff proyectó una serie de planes de incentivos fiscales basados en la reducción de impuestos por la exportación para importantes sectores industriales. Esto impactaría en el mercado internacional y nacional, ya que se originaría una mayor competencia para las empresas argentinas.
Si bien el desconcierto es el factor que prima, la tranquilidad en el Gobierno y en los sectores productivos nacionales está provista por los métodos que utilizará el gigante del Mercosur. Las modificaciones introducidas por Brasil en las políticas cambiarias serán paulatinas; no habrá transformaciones violentas, ya que se deben respetar contratos y fortalecer la institucionalidad. Además, la presidenta de Brasil conoce el desequilibrio comercial que mantiene su país con el socio sudamericano y, por tal motivo, intentará atenuar ese desajuste con medidas que aumenten la posibilidad de las empresas argentinas en la provisión de insumos para la industria brasilera.
Más allá de lo señalado con anterioridad, una premisa es innegable: esta caída en la cotización del real frente al dólar americano no deja de amedrentar a políticos y a empresarios ya que, indudablemente, atrae recuerdos dolorosos sobre el desplome de la cotización en 1999 durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, lo cual contribuyó —en gran medida— a la catástrofe de la convertibilidad. Si bien la situación actual presenta similitudes, el contexto político-económico-social es muy diferente al de aquella época.
Hasta el momento, no se desconfía del éxito de la temporada de veraneo, pero cabe aclarar que una segunda devaluación de la moneda podría generar un éxodo de miles de argentinos hacia el país vecino y una contracción en el consumo de turistas brasileros en territorio nacional. El Gobierno no se presenta ajeno a la situación y, por tal motivo, impulsará esta campaña a nivel nacional que, indefectiblemente, debería viajar acompañada por una reducción de precios en las zonas meramente turísticas para que la balanza se vuelque nuevamente hacia la Argentina.

 

Por: Marcos LarrePor: Marcos Larre.

La caída del real en Brasil impacta en la economía nacional.

El gobierno argentino pretende iniciar una campaña para incentivar el turismo nacional, debido a las especulaciones acerca de las fugas de capitales surgidas luego de la depreciación de la moneda del país vecino.

La incertidumbre económica internacional y la intensificación de las políticas tendientes a disminuir la apreciación cambiaria generaron un impacto en el gigante del Mercosur. Durante los últimos dos meses, el real sufrió una devaluación del 18,8 % respecto del dólar y esto puede producir dos consecuencias fundamentales en la economía argentina: mayor competencia para la industria nacional y migración turística hacia el país vecino.
Por tal motivo, en los últimos días personal del Ministerio de Turismo se reunió con funcionarios del Palacio de Hacienda para analizar las posibles secuelas de la depreciación. Lanzarán una campaña entre finales del mes de octubre y principios de noviembre para estimular a la población nacional a veranear en el país.


Cabe aclarar que, durante el año pasado, Argentina fue el destino más elegido por los brasileros. Según un informe que publicó el instituto IERAL, que depende de la Fundación Mediterránea, llegaron al país casi 1,2 millones de turistas y gastaron en promedio 160 dólares por día. Esta movilidad fue consecuencia del fuerte crecimiento de la actividad económica del país sudamericano sostenida durante los últimos años.
Con la devaluación del real se estima que el turismo proveniente de Brasil desacelere su crecimiento y disminuya los gastos en el país, ya que saldría «más caro» visitar la Argentina. Por otro lado, miles de indecisos podrían cambiar su destino de veraneo: la costa atlántica tendría una intensa competencia con el país vecino.
Otro sector que se vería afectado ante las modificaciones en las políticas financieras sería la industria local, debido a que para evitar el recalentamiento económico, Brasil está siendo conducido a una limitación del gasto, lo que provoca una disminución en las ventas nacionales con el principal socio comercial.
Por otro lado, la presidenta Dilma Rousseff proyectó una serie de planes de incentivos fiscales basados en la reducción de impuestos por la exportación para importantes sectores industriales. Esto impactaría en el mercado internacional y nacional, ya que se originaría una mayor competencia para las empresas argentinas.
Si bien el desconcierto es el factor que prima, la tranquilidad en el Gobierno y en los sectores productivos nacionales está provista por los métodos que utilizará el gigante del Mercosur. Las modificaciones introducidas por Brasil en las políticas cambiarias serán paulatinas; no habrá transformaciones violentas, ya que se deben respetar contratos y fortalecer la institucionalidad. Además, la presidenta de Brasil conoce el desequilibrio comercial que mantiene su país con el socio sudamericano y, por tal motivo, intentará atenuar ese desajuste con medidas que aumenten la posibilidad de las empresas argentinas en la provisión de insumos para la industria brasilera.
Más allá de lo señalado con anterioridad, una premisa es innegable: esta caída en la cotización del real frente al dólar americano no deja de amedrentar a políticos y a empresarios ya que, indudablemente, atrae recuerdos dolorosos sobre el desplome de la cotización en 1999 durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, lo cual contribuyó —en gran medida— a la catástrofe de la convertibilidad. Si bien la situación actual presenta similitudes, el contexto político-económico-social es muy diferente al de aquella época.
Hasta el momento, no se desconfía del éxito de la temporada de veraneo, pero cabe aclarar que una segunda devaluación de la moneda podría generar un éxodo de miles de argentinos hacia el país vecino y una contracción en el consumo de turistas brasileros en territorio nacional. El Gobierno no se presenta ajeno a la situación y, por tal motivo, impulsará esta campaña a nivel nacional que, indefectiblemente, debería viajar acompañada por una reducción de precios en las zonas meramente turísticas para que la balanza se vuelque nuevamente hacia la Argentina.

 

Por: Marcos Larre