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El Gran Otro | Jueves 14 de Diciembre de 2017

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Cerámica precolombina del noroeste argentino

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El noroeste argentino comprende las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, parte de Santiago del Estero y el norte de San Juan. Recibe influencia de Tiwanaku (Bolivia) y más tarde forma parte del Kollasuyu Inca. Las culturas del NOA no se caracterizan por una centralización política, este recién aparece en el período tardío en forma de jefatura. Por lo general, eran sociedades tipo ayllu (corporativas) con una lógica territorial y una lógica de parentesco por creer en los ancestros, que eran enfatizados a través de prácticas rituales.

Por Lucía Gerván

Surgimiento de la cerámica

La cerámica precolombina surge a raíz de la necesidad del hombre americano de sentirse protegido ante los peligros dela naturaleza. Esto también dará origen a la figura del chamán, creador de la magia y la religión, y a la clase sacerdotal, la cual necesitará materializar sus dioses, construir centros ceremoniales y crear objetos rituales. Con esto entendemos que la cerámica no surge como obra de arte, sino como un objeto religioso cuya finalidad es la de comunicar. La cerámica es, sin duda, una de las manifestaciones plásticas más destacadas en la producción artística del NOA. Levantaron piezas con el método de rodete y a veces con moldes. Pintaron con pinturas pre-cocción y los hornos podían ser abiertos o cerrados. La morfología es variada, ya que cada cultura tiene características propias. Dentro de la iconografía religiosa encontramos tres familias de animales importantes: el felino (poder de la tierra), la serpiente (poder del agua) y el ave (poder del cielo).  Realizaron vasijas escultóricas, pucos, urnas funerarias y urnas de almacenamiento, entre otros objetos. Todos se encuentran ricamente ornamentados y decorados. En base al estudio de la decoración de la cerámica encontrada, podemos armar una cronología. Esta decoración va a variar en cada zona, lo que nos va a dar a conocer diferentes culturas. Esta cronología se va a dividir en cuatro períodos: el Formativo (600 a. C.-650 d. C.), el Medio (650 d. C.-850 d. C.), el Tardío (850 d. C.-1480 d. C.) y el Juca (1480 d. C.-1535 d. C.).

 

PERIODO FORMATIVO (600 a. C.-650 d. C.)

Las cerámicas eran piezas utilitarias, no muy decoradas. También se comienza a trabajar las piedras y los metales; predomina el trabajo en cobre y bronce para piezas ornamentales.

Cultura Candelaria: esta cultura tiene al sapo como figura simbólica. Enterraban en grandes urnas funerarias de cerámica, levantadas a mano. Las urnas estaban hechas al horno, con una pasta color gris. La decoración se encuentra en el cuello por incisión.

Cultura Tafí: la característica única de esta cultura son los trabajos en piedra labrada, que representaban a los ancestros, muy geometrizados. También hay cerámicas con forma globular, cuerpo liso y decoración en el cuello.

Cultura Condorhuasi: cultura definida casi únicamente por la cerámica. Aparecen representados ciertos personajes, el felino y la llama son los más importantes. Son piezas con una excelente utilización de volumen y representación. La decoración es pintada y posee una cocción oxidante. Entre sus principales formas encontramos figuras humanas, keros o vasos, figuras de animales antropomorfizados y ollitas globulares. Estas piezas tienen varias fases dentro del estilo: primero, lisas y globulares color gris; luego, trabajadas con engobe, resultando en bicolor, tricolor o de color rojo. El tipo cerámico más conocido es el denominado “Condorhuasi Polícromo”, que se caracteriza por tener una superficie externa pulida de color rojizo sobre la que se dispones guardas geométricas en negro. Los otros tipos de cerámicas son: el tipo monocromo rojo, el tipo tricolor, el tipo rojo sobre ante, blanco sobre ante, etc.

Cultura Ciénaga: se caracteriza por una variedad muy amplia en su alfarería. Sus formas más comunes son jarros altos, urnas pequeñas, pucos, jarras con asas laterales y pipas rituales hechas en piedra. Generalmente, las piezas poseen una cocción reductora de color gris o gris negruzco. La decoración está hecha por incisión cuando la pasta todavía esta húmeda. Los motivos son geométricos, abstractos o zoomorfos. Existen también cerámicas con decoración pintada, con motivos en negro o rojo aplicados sobre el engobe. Los motivos geométricos son los más característicos, los paneles y las bandas transversales o longitudinales son los más importantes.

Cultura Alamito: poco se conoce de sus formas. Predominan los objetos cerámicos toscos o no decorados, cuencos y ollas de tipo doméstico para cocción que presentan, en algunos casos, una decoración con bandas verticales de color rojo, violáceo o negro sobre fondo natural.

 

PERIODO MEDIO (650ad-850ad)

Cultura La Aguada: en esta cultura hay un predominio de la imagen del felino. Las figuras se representaban en un orden: la humanidad de frente y el felino de perfil. Respecto a la cerámica, existe una diferenciación general entre los decorados con pintura y los decorados con grabados. Dentro de la decoración pintada, existen la aguada bicolor, de dibujos negros sobre fondo amarillento-rojizo, aguada negra, roja y blanca y la aguada tricolor de dibujos negros y púrpuras sobre fondo natural. En la decoración grabada, la superficie por lo general es gris. Los motivos decorativos son geométricos o presentan la figura felina. Las formas más comunes de cerámicas son los jarros cilíndricos, ollas globulares y pucos cuadrados o semiesféricos. Existen también figuras antropomorfas con complejos tocados y zoomorfos. Estas se encuentras desnudas, con brazos y piernas largas. También hay modelado en pasta cerámica de diferentes clases de pipas, adornadas con una decoración variada, que cumplían un papel fundamental en las prácticas religiosas. Con respecto a las formas hechas en piedra, se destacan los vasos cilíndricos decorados con figuras de felinos y guerreros. El felino y sus atributos se asocian a la figura humana del guerrero y probablemente el culto de este animal estuvo vinculado a las prácticas bélicas. Lo religioso, mitológico e ideológico aparece concentrado y captado por la imagen del felino.

Cultura Ambato: la pasta de la cerámica es negra, cocida en atmósfera reductora y con una decoración hecha por incisión. Se asocia la figura humana con el murciélago, si bien también aparece representado el felino debido a la obsesión que había por todala región. En las esculturas de rostros, aparecen las narigueras, los ojos en espiral y los tocados; en su mayoría son representaciones de chamanes. Hay también representaciones chamánicas con atributos felinos. Respecto a las piezas, el diseño se hace de tres formas diferentes: diseño negativo, en donde se marca el fondo para que sobresalga la figura, el diseño positivo (su inverso) y la combinación de ambos. En algunas piezas, a través del diseño negativo, se produce una geometrización del espacio.

Cultura Portezuelo: la iconografía va a girar en torno al tema felino relacionado con la figura humana. En la cerámica, el fondo se pinta y por omisión se da la forma, es decir, la figura se adapta. El fondo es negro y las figuras blancas. Esta técnica también produce una partición del espacio, que produce que las figuras se adapten. La decoración es geométrica, predominan las curvas, rectas, círculos, triángulos y espirales, y alcanza una gran síntesis formal y geométrica.

 

PERIODO TARDÍO (850ad-1480ad)

Cultura Hualfín y San José: su cerámica se caracteriza por grandes recipientes usados como urnas, que fueron hallados en cementerios. Los motivos están dispuestos en paneles interiores y exteriores, realizados en negro, rojo y blanco. La pasta es gris y la decoración se realiza a través de incisiones o de pintura. En el caso de las incisiones, predomina la línea recta y las figuras son más refinadas. En la pintura, la forma se da a través de la repetición de líneas y suele predominar la línea curvea. Los motivos son geométricos. Aparece el cuerpo humano con manchas, que representa a la figura humana fusionada con la figura felina.

Cultura Belén: la cerámica de Belén es bien conocida en decoración y forma. Por lo general es de pasta roja, con una cocción en atmósfera oxidante. La aplicación de la pintura sobre la superficie de la pieza es pre-cocción. Se utilizaron principalmente pigmentos de color negro, y en menor proporción, rojo y crema sobre la base roja del soporte. La decoración suele ser geométrica, aunque también están presentes los motivos zoomorfos representados a través de dibujos negros sobre fondos rojo oscuro. Además de la pintura, para decorar se utilizaron la técnica de excisión (sacar material) y la de modificación de la superficie a través del modelado por aplicación de pastillaje. Esta última se empleaba para los motivos zoomorfos y ornitomorfos adheridos en los laterales de las piezas. Las piezas tienen asas adheridas y poseen tres campos de decoración: cuello, base y apoyo. En el cuello también encontramos una decoración interna.

Cultura Santa María: entre sus cerámicas más comunes encontramos los pucos y las urnas para niños, al igual que enla cultura Belén. Están realizados con pasta roja y cocción oxidante, con colores más claros que Belén. La decoración es realizada con un eje de simetría vertical y transversal, si bien esta simetría nunca es absoluta, ya que siempre hay algún dibujo diferente que no está en el otro lado. Está dada por una combinación de elementos geométricos, abstractos y figurativos. Se reconocen figuras humanas provistas de largas túnicas y enorme escudos. También se reconocen imágenes de ñandúes o sapos simplificadas y la serpiente a veces se representa con dos cabezas. La iconografía poseía gran capacidad de síntesis, era muy abstracta. Son piezas policromas, siendo tricolor al principio y bicolor al final. También hay casos especiales de cerámicas que tienen figuras humanas modeladas al lado del cuello.

 

PERIODO JUCÁ: EL HORIZONTE INCA (1300 d. C.-1535 d. C.)

El NOA argentino fue anexado como parte del Kollasuyu entre el 1300-1400 d. C., de esta manera se incorporaron las características de la cerámica inca a su producción de cerámica. La alfarería incaica se distinguía por presentar rasgos morfológicos y estilísticos propios y diferentes de los estilos locales contemporáneos (Belén, Santa María, Hualfín, etc.). Las principales formas son los aríbalos, jarras, keros, platos playos y ollas de pie. El tipo cerámico inca más importante es el “Cuzco Policromo”. Los diseños son agrupados en el cuello, en la parte posterior de la pieza y en el panel central. Los motivos que conforman los diseños van desde líneas negras verticales sobre fondo rojo, líneas negras diagonales que cruzan los paneles, representaciones de vegetales, diferentes elementos geométricos combinados en formas dispares. Existe además una amplia variedad de subformas y una gran diversidad de colores utilizados en la confección de estas piezas. En cada uno de los territorios que ocuparon los Incas existen modalidades de cerámicas que repiten el modelo del Cuzco, pero se sincretizan con las expresiones decorativas locales. A estas modalidades se las ha denominado Inca Provincial o Fase Inca.

 

Metalurgia en el NOA

Si bien se conocen numerosos objetos realizados en oro y en plata, la metalurgia tuvo como protagonista destacado al cobre y, en particular, al bronce. Los metales preciosos fueron trabajados en forma de láminas martilladas y decoradas por repujado, mientras que el logro de las piezas de bronce exigió a poner en marcha una compleja cadena de tareas. Se manufacturaban piezas ornamentales al servicio del poder y de las prácticas religiosas asociadas. Estas piezas informaban acerca de la excelencia o sacralidad de los individuos que las exhibían. Consistían en pequeños adornos personales, de los cuales se conocen narigueras, aretes, pulseras, colgantes y láminas, que se usaban cosidas a las vestiduras. En el siglo V la elaboración de bronce se hizo habitual y se aplicó por primera vez la técnica de la cera perdida. En el NOA, las dos culturas que tuvieron un desarrollo metalúrgico importante por sobre las demás culturas fueron La Aguada y Santa María.

La Aguada: los objetos recuperados de esta época son escasos, en su mayoría de cobre. Hay agujas, cuchillos, cinceles; las placas rectangulares o circulares y las hachas son los objetos más importantes, ya que simbolizaban poder. Fueron encontrados en los complejos ceremoniales.

Santa María: los objetos de oro encontrados son muy escasos, ya que se limitan a pequeños ornamentos manufacturados por láminas. La aleación del bronce estañífero dominó la escena, fue utilizado para elementos utilitarios y santuarios. Predominan las grandes placas rectangulares o circulares, las hachas fundidas con su mango y las campanas ovales. La decoración con líneas en relieve suele mostrar con frecuencia rostros humanos asociados con prácticas sacrificatorias. Algunas placas presentan figuras de animales recortadas en los bordes.

Bajo el dominio Inca: el oro y la plata tenían un importante papel en el entramado simbólico Inca. El oro (sudor del sol) y la plata (lágrimas de la luna) representaban la fecundidad cósmica y eran limitados a la familia imperial y a los sacerdotes, los grupos considerados como «divinidades celestiales». En esos tiempos los rituales se incrementaron, tanto en torno al Inca como a los antepasados, lo cual aumentó la producción de artículos de lujo, entre ellos, los metales. Por consiguiente, se introdujeron algunas modificaciones en la producción metalúrgica. Sin embargo, no necesitaron introducir en el NOA su marca —aleación de cobre con estaño—, ya que este tipo de bronce era de uso regular desde hacía tiempo. En este contexto de dominación, fueron incorporados algunos tipos de objetos nuevos como el  tumi (cuchillo), o las hachas en forma de ancla, entre otras. Estos elementos no desplazaron a los ya aceptados en el NOA, solo se siguieron manufacturando con algunas modificaciones.

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