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El Gran Otro | Lunes 11 de Diciembre de 2017

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Christoph Denoth: calidad y coherencia

Christoph Denoth: calidad y coherencia
ESPECIAL Festival Encuentros Internacionales de Música Contemporánea
por Osvaldo Andreoli

Calidad y coherencia

 

Los 45 años del Festival Encuentros Internacionales de Música Contemporánea constituyen una proeza argentina, a la que las programaciones dan el toque inesperado. En esta ocasión se presentó a Christoph Denoth, un artista suizo de renombre internacional, cuya calidad interpretativa y de sonido recuerda a los grandes guitarristas de otra época.

La directora artística Alicia Terzián dio coherencia al programa. Iluminó su eje interno con una obra de Benjamin Britten, compositor inglés del cual se conmemora el centenario en 2013. Vinculado a su espíritu está John Dowland, el laudista del Renacimiento, trovador de aquella «Siempre Dowland, siempre triste». Canciones que perviven dieron comienzo al concierto las melodiosas Lord Willoughby’s Welcome, The Shoemaker´s Wife, The frog Galliard y Fantasia, con su conclusión de cuerdas al aire.

De Hans-Martin Linde se escuchó Traces, 5 piezas (2010, estreno mundial), obra dedicada al intérprete, que finalmente la presentó después de ser programada y postergada en Londres. La segunda pieza, precisamente, alude a Britten (To seek a Chacony, Remembrance of BB, Light and shade, Tranquil time y After thought), una meditación de hondas atmósferas sugeridas en los brillos de las cuerdas. Obra compleja, cumplida rigurosamente.

Nocturnal op. 70 after John Dowland (1963) es una obra clásica para guitarra de Benjamin Britten, importante partitura del siglo veinte que explora las tensiones y las pesadillas latentes en la melodía de la canción de Dowland Ven, sueño profundo. Tiene carácter onírico y melancólico, con partes plenas de fuerza. Comienza con el tema meditativo, y sigue vigorosamente con polirritmia y atonalidad.

En esta instancia culminante se pudo apreciar un juego de sutilezas del concertista, su finura en el fraseo, los suaves sonidos acampanados, su deslizar de uñas sobre las cuerdas. En la passacaglia y las variaciones, un despliegue de matices apropiados. La cadencia, evocadora hasta el ensueño, dio pábulo a esta cúspide del programa, con una gama de efectos guitarrísticos puestos en valor.

Del alemán Hans Werner Henze se escuchó en primera audición The Royal Wintermusic, segunda sonata sobre personajes de Shakespeare (Sir Andrew Aguecheck – Bottom´s Dream – Mad Lady Macbeth), otra compleja trama sonora, con el ataque «histérico» que caracteriza a Lady Macbeth, de irrupción dramática, glissando y un ostinato arrebatador. Después del concierto, el comunicativo Denoth me mostró la partitura, desparramada en el piso del escenario. «Es polirrítmico, difícil de mantener, siempre cambiante, tengo impresión de aleatoriedad», contaba con entusiasmo.

El concierto terminó con una perla del trovador de la corte isabelina de Inglaterra, del cual Christoph Denoth ha grabado un álbum loable. Una vuelta al clima melancólico y al ensueño de una medianoche de Dowland.