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El Gran Otro | Viernes 22 de Setiembre de 2017

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Diego Fontanet: «Quise ser más negro que nadie»

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Por Alejandrina Sola

 

Buenos Aires, 1963. Artista y curador, egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes «Manuel Belgrano». En 1970, estudia en el taller de Mario Greco. Participa en numerosas muestras colectivas e individuales, en Argentina y en el exterior; y recibe varios premios. En 1992, crea las sala de exposición del Centro Casal de Catalunya. Fue curador de esta institución en 1992 y 1993.

 

«D. Fontanet se está vengando un poco de la enseñanza, mezclando con burla pero no sin dramatismo legados académicos y diversas épocas de la pintura con la opaca tristeza casi final de los suburbios de Buenos Aires; donde las autopistas —o puentes sin terminar—, aparte de dejar malos recuerdos, lastiman para siempre el paisaje» (Miguel Briante).

 

Sus imágenes, pobladas de fuertes contrastes, contienen citas plásticas que van desde el arte griego hasta la pintura barroca. Realizadas con óleo mezclado con aguarrás, «para matar el brillo», conjugan ciudades imaginarias que se oponen como ideales de belleza a las desoladas torres de Villa Lugano.

Junto a Rosana Fuertes, José Garófalo y Daniel Ontiveros, integró el grupo Nexus, que fue presentando sus trabajos en diferentes galerías a partir de su presencia en el espacio Giesso; y, tal como Inés Katzenstein señalara, «trabaja unido por una visión del mundo que va desde el agotamiento hasta el rescate de la espiritualidad». Quizás fue también Carlos Espartaco uno de los mecenas intelectuales del grupo.

Fontanet realizó a su vez performances y escenografías en discotecas. La revista Fin de Siglo, Cemento y Babilonia lo vieron en acción.

Fue en un circuito underground, realizando pintadas e intervenciones, en el café Einstein, trabajando con Batato Barea, con Sumo, y realizando afiches con las Madres de Plaza de Mayo, donde trabajó «más tranquilo».

En el Casal de Catalunya, junto a Joan Prim, recuerdan siempre el taconeo de las clases de baile de fondo, que daban su aporte al conjunto; y fueron presentados allí por la Comisión Directiva, como los jóvenes que, volviendo al Casal, sentían el llamado de sus ancestros a fin de crear un espacio para el arte contemporáneo y la experimentación; con dos salas: una para un artista consagrado y otra para un artista que deseaban dar a conocer.

Fue Fabián Lebenglik el primero en hacerles una nota; y fueron exponiendo en esas salas: Macchi, José Garófalo, Marcia Schwartz, Maresca con su muestra Espacio disponible, y Nicola Contantino por primera vez en Buenos Aires, entre otros.

Fontanet pinta paisajes, ciudades y huracanes nocturnos; la casa, el edificio y moradas oscuras. Una «era», como una noche de invierno.

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