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El Gran Otro | Mircoles 20 de Setiembre de 2017

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El dibujo como pilar de las artes visuales

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¿Cuál es el papel que tiene la disciplina dibujo en el cuerpo de las artes visuales? ¿Cómo varió en la historia? El dibujo lineal y el dibujo tonal.

 

Por Hernán Bermúdez

 

Como espectadores, muchas veces disfrutamos plenamente al observar el proceso de pensamiento (tanto sensorial como analítico) de la construcción de la estructura de la obra plástica. En una escultura, un dibujo, un grabado, una pintura, podemos percibir ese complejo ADN que, entretejido minuciosamente, da sustento lógico ala materia. Artistasen la plenitud de su conocimiento, tales como De la Cárcova, Alice, Diomede, Alonso, Attila en el plano nacional, y Rembrandt, Velázquez, Monet, Picasso en el internacional (por nombrar sólo algunos), nos muestran generosamente ese camino, ese planteo de pensamiento visual y a la vez filosófico que pone sus mojones en el espacio para ordenarlo según su búsqueda.

El dibujo es comprensible como hecho autónomo, más allá del resto de los caminos que se puedan seguir desde él. ¿Cómo nos acercamos a entenderlo en el taller? Básicamente, desde el trabajo con modelo, sea figura humana o la conocida como «naturaleza muerta» (denominación paradójica con respecto a su denominación en inglés, still life: duramente traducido, todavía vida).

¿Por qué resaltamos la necesidad de trabajar con modelo en la instancia de aprendizaje? El hecho de la transmisión de conocimientos en el taller necesita de la confrontación sobre un mismo problema entre docente y alumno; para referirnos a términos concretos, como el carácter de la forma (es decir, relaciones de tamaño) y la dirección de la forma (refiriéndonos como tal a qué grado de inclinación en el espacio tiene la dirección con respecto a los ejes ideales vertical y horizontal).

El dibujo determina el espacio, lo acota, lo rebate, lo aplana, lo profundiza, es decir que modifica la tridimensión que vemos y la lleva al campo de la bidimensión, dándole reglas de juego autónomas; es de por sí el planteo más cerebral que podemos hacer observandola realidad. Estoes así porque el ojo no ve líneas, sino que ve contrastes, de valor, de tono, de temperatura (cálidos y fríos), de volúmenes y planos, de saturación, y lo que hace es abstraer esos contrastes y convertirlos en líneas. Deja de lado la información cromática y volumétrica, y la transforma en dibujo puro.

Todos somos distintos y vemos de manera diferente la realidad, que es esencialmente nuestra primera influencia: podemos seguir caminos plásticos donde se desarrolle la cercanía a esa realidad o la abstracción total respecto de ella; pero siempre el punto de salida es el mismo, nuestra experiencia sensorial del mundo que nos rodea.

 

Un mundo de oposiciones

Heinrich Wölfflin, en su libro Conceptos fundamentales de la historia del arte, del año 1915, hace referencia a los cambios que se producen en la transición del Renacimiento al Barroco, entre los que observamos los contrastes entre forma cerrada y forma abierta, y lo lineal ante lo pictórico. La referencia hacia el tratamiento de la forma con contrastes definidos (forma cerrada y lineal), y la pensada desde el pasaje de un tono al otro (forma abierta y pictórica), plantean a la vez dos temperamentos distintos; es como si estos dos movimientos hubiesen generado seres humanos que observaran su realidad unos de una forma más sensorial y otros de una manera más racional.

El Renacimiento trabajó sobre las formas puras del arte clásico griego y las transformó, y el Barroco miró el mundo de una manera dramática. En el primero, el ángulo recto (lo permanente) dominaba la composición, y en el segundo, dominaban la diagonal y la curva (lo transitorio).

Este hecho dialéctico se observa con continuidad en la historia del arte (un historiador podría hacerlo extensivo a fenómenos políticos y sociales también); y, así como se observa en el gran plano, también se observa en lo individual. Muchas veces, dando clases, me he encontrado dos personas que, trabajando sobre un mismo modelo, lo hacían de forma abierta una y de forma cerrada la otra.

 

Dibujo lineal y dibujo tonal

La mención de estos elementos, diferentes pero a la vez complementarios, nos hace acercarnos a otra idea sobre el dibujo: el concepto de dibujo lineal y dibujo tonal. El dibujo lineal es al que nos referimos hasta ahora, el que se abstrae de los otros elementos lingüísticos visuales, convirtiéndolos precisamente en líneas; el dibujo tonal es el que reposa sobre el contraste de valor, es decir del grado de claridad u oscuridad del tono, que es lo que comúnmente se conoce como color (siendo en realidad éste las sumatoria de los contrastes de tono, temperatura, valor, materia y forma).

Por este motivo, el dibujo que trabaja con el valor es el que se denomina tonal. Y aquí nos acercamos a un lugar más ambiguo donde el dibujo se une con la pintura, porque este tratamiento de dibujo tonal a veces se aleja del característico monocromo para sumar otros tonos, generando contrastes de cálidos y fríos, permaneciendo aún bajo el dominio del dibujo; como ya sabemos (y por suerte), no estamos hablando de una ciencia exacta.

Entendemos, como conclusión, que el dibujo es la piedra fundamental del accionar visual. Su enseñanza y su aprendizaje nos hacen más libres porque nos permiten incorporar su lógica de lenguaje visual como incorporamos en nuestros primeros años la lógica del lenguaje oral, para poder seguir dando nuevos pasos.

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