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El Gran Otro | Lunes 24 de Julio de 2017

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Energías renovables en Argentina y el mundo: Un camino hacia la sostenibilidad.Renewable energy in Argentina: A path towards sustainability.Energie rinnovabili in Argentina e nel mondo: Un cammino verso la sostenibilità.

<!--:es-->Energías renovables en Argentina y el mundo: Un camino hacia la sostenibilidad.<!--:--><!--:en-->Renewable energy in Argentina: A path towards sustainability.<!--:--><!--:it-->Energie rinnovabili in Argentina e nel mondo: Un cammino verso la sostenibilità.<!--:-->

Por: Paula Rizzi.

Las energías renovables son claves en la lucha contra el calentamiento global.

En la Argentina y en otros países del mundo el concepto de energía renovable está cobrando cada vez más protagonismo. El viento, la tierra, el sol y el mar son fuentes alternativas y sustentables que, en un futuro no muy lejano, podrían desplazar por completo a los sistemas tradicionales de producción eléctrica.

 

En la sociedad actual, el uso de energía se volvió un elemento clave, por demás necesario. Prácticamente todos los elementos que utilizamos en nuestra vida cotidiana funcionan de esta manera, y se registra un aumento constante en la demanda de electricidad. Por ello, hoy en día se está replanteando su forma de producción, ya que es necesario desarrollar un modelo más sustentable que reemplace los sistemas tradicionales.

El mayor problema ambiental a nivel mundial está relacionado con la producción energética a través de la quema de combustibles fósiles. Esta forma representa la principal fuente de emisión de dióxido de carbono a la atmósfera y aún hoy sigue siendo la más utilizada para generar electricidad en el hogar, la industria y el transporte.

En un contexto de contaminación y de constante amenaza por el aumento de la temperatura mundial, desarrollar energías limpias, como la eólica o solar, sería fundamental para asegurar el bienestar de esta generación y de las futuras. Incluso, su progresivo desarrollo podría llevar a que en un futuro no muy lejano toda la matriz energética mundial provenga de esta forma de producción limpia y renovable.

Es una tendencia en aumento, las cifras se multiplican año tras año: según las Naciones Unidas, en 2010 las inversiones globales en fuentes renovables crecieron un 32 por ciento respecto a 2009, lo que se traduce en 211 mil millones de dólares. Esta suma representa un 540 por ciento respecto de lo destinado en 2004. Incluso los más optimistas sostienen que, de realizarse las inversiones necesarias, en menos de veinte años la civilización podría llegar a abastecerse en un 100 por ciento de energías renovables.

Sin embargo, no deja de ser un proceso sumamente complejo que depende de un fuerte compromiso, tanto de los gobiernos como del sector privado. Uno de los mayores problemas es que se sigue creyendo que las energías renovables no son del todo redituables en términos de costo/beneficio, por lo que las naciones no apuestan del todo a su producción y siguen priorizando formas más tradicionales, como las centrales hidroeléctricas. Aunque esto pueda parecer una realidad, si se analiza en el corto plazo, lo cierto es que la quema de combustibles fósiles es un modelo que no se puede seguir sosteniendo en el tiempo, no sólo porque se basa en fuentes no renovables, sino también porque los gases contaminantes que emiten están llevando a un gran deterioro y dejan a las futuras generaciones un planeta devastado a causa del calentamiento global.

 

Argentina, uno de los países con mayor potencial.

A pesar de que en los últimos años se registró un importante aumento de las energías renovables en América Latina, la región aún tiene mucho potencial sin explotar y queda rezagada en comparación con otras zonas del globo, como China y algunos países de Europa.

El país líder de la región en inversiones renovables es Brasil, que planea aumentar un 600 por ciento la producción eólica en los próximos tres años. Le siguen México y Chile; detrás queda la Argentina, que se propuso como objetivo para el 2016 un 8 por ciento de energía a partir de fuentes alternativas.

Como es sabido, nuestro país presenta un enorme potencial para el desarrollo de energía eólica y solar: el viento de la Patagonia es uno de los mejores del mundo por su intensidad y regularidad, mientras que el sol del noroeste brilla con fuerza casi todos los días del año. A esto puede sumarse la potencialidad de la costa para el desarrollo de energía oceánica y la disponibilidad de sitios en la cordillera para la energía geotérmica.

Más allá de estos incomparables beneficios, gracias a los cuales la Argentina no sólo podría abastecerse por completo de energía renovable, sino que también podría exportar a otros países, aún sigue habiendo una alta concentración de combustibles fósiles e importaciones de energía, además de nuevos proyectos hidroeléctricos como las represas de Corpus, Garabí y Yaciretá. Debido a esto, hoy en día más de un 47 por ciento de las emisiones de gases contaminantes del país provienen de este sector; es necesario reducir la demanda y apostar hacia formas más eficientes. Si bien en un principio puede parecer costoso, las bondades de estos proyectos deben analizarse a largo plazo, dado que no tienen fecha de vencimiento ni están basados en el agotamiento y la degradación de los recursos naturales.

Si bien los resultados demuestran que queda mucho por hacer en cuanto a energías renovables, no se puede dejar de mencionar que en los últimos años se implementaron algunas medidas tendientes a desarrollar en pequeña escala este tipo de producción. En el año 2006 se creó el marco regulatorio, con la sanción de la ley 26.190/06, para «lograr una distribución de fuentes de energía renovables hasta alcanzar el 8% del consumo de energía eléctrica nacional en el plazo de diez años». Con este mismo objetivo, en 2009 se creó GENREN, un programa de licitación de proyectos de energía eléctrica a partir de fuentes renovables. Gracias a esta iniciativa y a la participación de las empresas privadas, se aprobaron proyectos energéticos capaces de generar un total de 895 megavatios (MW) a través de fuentes alternativas.

La mayoría de las propuestas nacionales se basan en la energía eólica; incluso existen empresas locales que fabrican aerogeneradores, como IMPSA en Mendoza. También existen algunos proyectos de energía solar; el más importante es San Juan I, la primera planta fotovoltaica de Sudamérica, que cuenta con casi 5 mil paneles solares y es capaz de abastecer unos 1500 hogares.

No se trata, entonces, de negar los esfuerzos en materia de producción renovable, sino de plantear y reconocer que aún falta un largo camino por recorrer para aprovechar el enorme potencial del territorio nacional. El objetivo de la Ley 26.190 solo podrá cumplirse si se implementan políticas y programas que se focalicen en la eficiencia energética. Para ello no solo son necesarias grandes inversiones en tecnología, sino también un trabajo en conjunto con la población que divulgue información sobre la necesidad de tomar medidas para acompañar este complejo y necesario camino hacia la producción sustentable.

 

 By: Paula Rizzi.

Renewable energy is a key factor to fight global warming.

In Argentina as well as in other countries, renewable energy has become an important issue. Wind, earth and sun are alternative and sustainable sources of energy, which could replace the traditional power generating systems in a near future.

 


Today, energy is a key and necessary element in our society. Almost all the things we use in our daily life run on energy; this means a constant increase in the electricity demand. That’s why it is necessary to re-think the way energy is produced, finding a sustainable model that could replace the traditional power generating systems.

Worldwide, the biggest environmental issue is related to fossil burning, as a way of energy production. This is the main source of electricity for home, industry and transport consumption but it’s also the most contaminating, due to the high emission of carbon dioxide into the atmosphere.
In this context of pollution and a threatening and increasing global warming, the development of clean energies, such as solar or wind energy is fundamental for the well-being of this generation and generations to come.

Global investment in renewable energy has been increasing over the years: according to United Nations, in 2010 it increased 32%, compared to 2009. This means 211 000 million dollars, 540% more than the money invested in 2004. The most optimistic people think that with the necessary investment, in less than 20 years, our civilization could rely 100% on renewable energy.

However, the process is still extremely complex, as it depends on a strong commitment from governments and private investors. One of the major problems is that it’s still believed that renewable energies are not profitable in terms of cost/benefit. That’s the reason why different countries prefer to invest in traditional ways of energy production, such as hydro electrical stations. Although this seems reasonable in the short term, we cannot keep on burning fossils. This model is based on the burning of non-renewable materials, which produces great quantities of polluting gases and deterioration. In this way, we are leaving a devastated world for future generations, as a consequence of global warming.

Argentina, one of the countries with best potential.
Although over the past years there has been a considerable increase in renewable energies in Latin America, there are still many areas to be exploited. Compared to countries like China and some European countries, it is evident that this region has fallen behind.
In the region,Brazil leads the investment in renewable energies and has plans to increase its wind energy production by 600% in the next three years.Mexico andChile are in the second place and far behind isArgentina, whose objective is to produce 8% of its energy from renewable sources by 2016.

It is known that our country has a great potential to develop wind and solar energy; the wind of Patagoniais one of the best due to its intensity and regularity and the powerful sun in the northeastern area of the country shines almost all the year round. There’s also a big potential for oceanic energy to be developed on our long coast line and geothermal energy than can be exploited in the Andean Cordillera.
Argentina could not only rely on renewable energy to satisfy its own demand, but could also export energy to other countries. However, there is still a great concentration of fossil fuels and increasing energy imports, in addition to new hydroelectric projects such as theCorpus Christi and Yaciretá dams. Today, more than 47% of polluting emissions come from this sector: it is necessary to lower the demand and invest in more efficient sources of energy. Although it may seem expensive, these projects should be analyzed in the long term, as renewable sources do not have an expiration date and are not based on the exhaustion and deterioration of natural resources.

Although much needs to be done, over the last years some measures have been implemented to develop the production of renewable energy in a small scale. In 2006, Law No 26190/06 was passed; its objective is “achieving a distribution of renewable energy sources to reach an 8% of the country’s electricity consumption, in ten years time”. In 2009, GENREN, a program inviting tenders for projects on renewable energy, was created. Thanks to this proposal and the participation of the private sector, plans for generating 895 megawatts (MW) of energy from alternative sources were approved. Most national proposals are based on wind energy; there are even local manufacturers of wind turbines, like IMPSA in Mendoza. There are also some important projects on solar energy, such as San JuanI, the first photovoltaic plant in South America, with almost 5000 solar panels and capable of satisfying the demand of 1500 homes
We are not denying the efforts done, concerning the production of renewable energy. But we must admit that there’s still a long way to go, to take advantage of our country’s great potential. The objective of Law No 26190 will only be accomplished if we implement policies and programs focused on energy efficiency. For this purpose, not only great investment in technology is needed, but also people’s collective work to promote information on these issues. It is necessary to implement measures to facilitate this complex and necessary path towards energy sustainable production.

By: Paula Rizzi.

zi0�d P0 �M+ energia rinnovabili fino a raggiungere l’8% del consumo di energia elettrica nazionale in un periodo di dieci anni». Con questo stesso obiettivo, nel 2009 si creò GENREN, un programma per l’appalto di progetti di energia elettrica  a partire da fonti rinnovabili. Grazie a questa iniziativa e alla partecipazione delle imprese private, sono stati approvati progetti energetici in grado di generare un totale di 895 megawatt (MW) attraverso fonti alternative. La maggior parte delle proposte nazionali si basano sull’energia eolica; esistono persino imprese locali che fabbricano aerogeneratori, come IMPSA a Mendoza. Esistono anche alcuni progetti di energia solare; il più importante è San Juan I, il primo stabilimento fotovoltaico del Sudamerica, che conta con quasi 5 mila pannelli solari ed è capace di rifornire circa 1500 case.

 

Non si tratta quindi di negare gli sforzi in materia di produzione rinnovabile, quanto di proporre e riconoscere che c’è da percorrere ancora un lungo cammino per sfruttare l’enorme potenziale del territorio nazionale. L’obiettivo della Legge 26.190 potrà compiersi solo se si applicheranno politiche e programmi che focalizzino il proprio impegno nell’efficienza energetica. Per questo non solo sono necessari grandi investimenti in tecnologia,  ma anche un lavoro coordinato con la popolazione che divulghi informazione sulla necessità di prendere delle misure per accompagnare questo cammino complesso e necessario verso la produzione sostenibile.

Di Paula Rizzi.Di Paula Rizzi.

Le energie rinnovabili sono cruciali nella  lotta contro il riscaldamento globale.

In Argentina e negli altri paesi del mondo il concetto di energia rinnovabile sta acquisendo sempre più protagonismo. Il vento, la terra, il sole e il mare sono fonti alternative e sostenibili che, in un futuro non molto lontano, potrebbero sostituire completamente i sistemi tradizionali di produzione elettrica.

 


 

Nella società attuale l’uso di energia è diventato un elemento fondamentale, assolutamente necessario. Praticamente tutti gli elementi che utilizziamo nella nostra vita quotidiana funzionano in questo modo e si registra un aumento costante nella domanda di elettricità. Per questo oggi si sta ripensando la sua forma di produzione, visto che è necessario sviluppare un modello più sostenibile che sostituisca i sistemi tradizionali.

 

Il maggior problema ambientale a livello mondiale è legato alla produzione energetica ottenuta bruciando combustibili fossili. Questa forma rappresenta la principale fonte di emissione di anidride carbonica nell’atmosfera e ancora oggi continua ad essere la più utilizzata per generare elettricità per uso domestico, per l’industria e il trasporto. In un contesto di inquinamento e di minaccia costante per l’aumento della temperatura mondiale, sviluppare energie pulite, come quella eolica o solare, sarebbe fondamentale per assicurare il benessere di questa generazione e di quelle future. Addirittura, il suo progressivo sviluppo potrebbe portare a che in un futuro non molto lontano tutta la matrice energetica mondiale provenga da questa forma di produzione pulita e rinnovabile. E’ una tendenza in aumento, le cifre si moltiplicano anno dopo anno: secondo l’ONU, nel 2010 gli investimenti globali in fonti rinnovabili sono cresciuti un 32 per cento rispetto al 2009, cosa che si traduce in 211 milardi di dollari. Questa  cifra rappresenta un 540 per cento rispetto al monto destinato nel 2004. I più ottimisti sostengono persino che, al realizzarsi gli investimenti necessari, in meno di venti anni la civiltà potrebbe arrivare a rifornirsi al 100 per cento di energie rinnovabili.

 

Tuttavia si tratta di un processo altamente complesso, che dipende da un forte impegno sia dei governi sia del settore privato. Uno dei maggiori problemi è che si continua a credere che le energie rinnovabili non sono del tutto redditizie in termini di costo/beneficio, per cui le nazioni non si impegnano con tutte le forze in questa produzione e continuano a dare priorità a forme più tradizionali, come le centrali idroelettriche. Sebbene questo possa sembrare una realtà, secondo una analisi a breve termine, è evidente che quello di bruciare combustibili fossili è un modello che non si può continuare a sostenere nel tempo, non solo perché si basa su fonti non rinnovabili, ma anche perché i gas inquinanti emessi stanno causando un deterioramento enorme, lasciando alle future generazioni un pianeta devastato a causa del riscaldamento globale.

 

 

Argentina, uno dei paesi con maggiore potenziale.

Nonostante negli ultimi anni si sia registrato un importante aumento delle energie rinnovabili in America latina, la regione possiede ancora molto potenziale da sviluppare ed è arretrata rispetto ad altre zone del globo, come Cina e alcuni paesi europei.

Il paese leader della regione in quanto a investimenti rinnovabili è il Brasile, che ha in programma di aumentare un 600 per cento la produzione eolica nei prossimi tre anni. Seguono Messico e Cile; dietro resta l’Argentina, che si è posta come obiettivo per il 2016 un 8 per cento di energia a partire da fonti alternative.

 

E’noto che il nostro paese offre un enorme potenziale per lo sviluppo di energia eolica e solare: il vento della Patagonia è uno dei migliori del mondo per la sua intensità e regolarità, mentre il sole del Nord-est splende con forza quasi tutti i giorni dell’anno. A questo si possono sommare le potenzialità della costa per lo sviluppo dell’energia oceanica e la disponibilità di luoghi nella cordigliera per l’energia geotermica.

Al di là di questi incomparabili benefici, grazie ai quali l’Argentina non solo potrebbe rifornirsi completamente con energia rinnovabile, ma potrebbe anche esportare ad altri paesi, esiste ancora un’alta concentrazione di combustibili fossili e di importazione di energia, oltre ai nuovi prodotti idroelettrici come le dighe di Corpus, Garabi e Yaciretá. In seguito a questo, oggi più di un 47 per cento delle emissioni di gas inquinanti del paese proviene da questo settore; è necessario ridurre la domanda e investire in forme più efficienti. Sebbene al principio possa sembrare costoso, la validità di questi progetti deve essere analizzata in una prospettiva a lungo termine, dato che non hanno una data di scadenza né si basano sull’esaurimento e il degrado delle risorse naturali.

Sebbene i risultati dimostrino che c’è ancora molto da fare in termini di energie rinnovabili, non si può non menzionare il fatto che negli ultimi anni si sono applicate alcune misure che tendono a sviluppare in piccola scala questo tipo di produzione. Nel 2006 si è creato un quadro legislativo, con l’approvazione della legge 26.190/06, per «ottenere una distribuzione di fonti di energia rinnovabili fino a raggiungere l’8% del consumo di energia elettrica nazionale in un periodo di dieci anni». Con questo stesso obiettivo, nel 2009 si creò GENREN, un programma per l’appalto di progetti di energia elettrica  a partire da fonti rinnovabili. Grazie a questa iniziativa e alla partecipazione delle imprese private, sono stati approvati progetti energetici in grado di generare un totale di 895 megawatt (MW) attraverso fonti alternative. La maggior parte delle proposte nazionali si basano sull’energia eolica; esistono persino imprese locali che fabbricano aerogeneratori, come IMPSA a Mendoza. Esistono anche alcuni progetti di energia solare; il più importante è San Juan I, il primo stabilimento fotovoltaico del Sudamerica, che conta con quasi 5 mila pannelli solari ed è capace di rifornire circa 1500 case.

Non si tratta quindi di negare gli sforzi in materia di produzione rinnovabile, quanto di proporre e riconoscere che c’è da percorrere ancora un lungo cammino per sfruttare l’enorme potenziale del territorio nazionale. L’obiettivo della Legge 26.190 potrà compiersi solo se si applicheranno politiche e programmi che focalizzino il proprio impegno nell’efficienza energetica. Per questo non solo sono necessari grandi investimenti in tecnologia,  ma anche un lavoro coordinato con la popolazione che divulghi informazione sulla necessità di prendere delle misure per accompagnare questo cammino complesso e necessario verso la produzione sostenibile.

Di Paula Rizzi.