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El Gran Otro | Jueves 17 de Agosto de 2017

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El rey se ha muerto, pero no se ha olvidado

El rey se ha muerto, pero no se ha olvidado

Homenaje a Pappo en Tecnópolis.
Por: Norberto Espósito.

Fue organizado por su hijo Luciano Napolitano, acompañado por numerosos músicos del rock nacional, que se dieron cita en Villa Martelli para recordar al legendario guitarrista durante casi tres horas y media de concierto. También contó con la participación del ministro de Economía Amado Boudou y el empresario Jorge Corcho Rodríguez sobre el escenario.

 

 

 

“El hombre suburbano sigue su rutina, sin darse cuenta que su vida terminará”, dice la letra de una de las canciones más populares de Norberto Aníbal Pappo Napolitano. Quizás a modo de revelación ante esa frase tan contundente, miles de personas se dieron cita en pleno horario laboral el miércoles 21 de septiembre para festejar la primavera a puro rock en la megamuestra Tecnópolis, ubicada al lado de la avenida General Paz, en el partido de Vicente López. La excusa era recordar y homenajear a uno de los pioneros más talentosos del rock argentino; familias enteras se mezclaban con motoqueros que estacionaban sus máquinas al lado del galpón gigante en donde se realizaba el evento, de acceso libre y gratuito.

Minutos antes del comienzo del espactáculo, una locutora pedía no fumar por cuestiones de seguridad (era un lugar cerrado). En la pantalla gigante instalada atrás del escenario, un video mostraba a Pappo en vivo, lo cual generó euforia y ansiedad entre los fanáticos.

El horario de comienzo para el homenaje fue a las 16.30. Los primeros músicos fueron su hijo Luciano Napolitano en guitarra y voz, Machi Madco en bajo, Black Amaya en batería, Luis Robinson en armónica, el empresario Jorge Corcho Rodriguez en guitarra, Gustavo Chizzo Napoli y Tete, del popular grupo La Renga, en guitarra y bajo respectivamente, para interpretar El hombre suburbano. Las siguientes canciones fueron Tomé Demasiado y Auto rojo, que contaron con la presencia de guitarristas reconocidos como Botafogo, Sarcófago, Almabre González y Sebastián Bereciartua.

El cambio de músicos e instrumentos arriba del escenario era constante; se notaba la camaraderia y el compañerismo entre los músicos, que se saludaban afectuosamente. Una de las mayores ovaciones del público fue para Claudio Tano Marciello, guitarrista de Almafuerte, quien junto a Beto Ceriotti en bajo, Andrés Giménez en voz y Andrea Álvarez en batería, provocaron saltos y cantos al interpretar Sucio y desprolijo, Llegará la paz y Solitario Juan. Otro momento que sorprendió fue la performance instrumental y vocal del ex-novio de Susana Giménez, Corcho Rodriguez, que se animó a cantar Banquero Blues.

Una banda fundamental del rock local, también liderada por Pappo, fue Riff. Como no podía faltar, su baterista Michel Peyronel dijo presente y cantó No obstante lo cual, Lily Malone, Que sea Rock y Sube a mi voiture (Con Cristina Dall, ex Blacanblus, en teclados), para delirio de sus fanáticos.

Como el día primaveral trajo sol radiante y temperaturas mayores a la media tradicional, el calor se hacía presente en el recinto, para bajar un poco los decibles y relajarse fue el turno del bloque acústico realizado por Miguel Botafogo Vilanova, acompañado por el tecladista Nicolás Rafeta. Juntos interpretaron Slide Blues, Blues para mi guitarra y Siempre es lo mismo nena (con Andrés Giménez en voz).

A esta altura de la jornada, el galpón gigante estaba colmado de personas, razón por la cual el público que seguía llegando al predio observaba el concierto en las pantallas gigantes ubicadas fuera del recinto, a modo de consuelo. La vuelta a la electricidad y al rocanrol fue de la mano de Buscando un amor, Descortés, Botas Sucias y Sandwiches de miga, pero la fiesta se terminó de desatar con la incorporación de instrumentos de viento para Rocanrol y fiebre y del músico Jimmy Rip, junto al ministro de Economía y actual candidato a vicepresidente de la Nación Amado Boudou y JAF, para hacer una versión de Ruta 66 y sumarse a una zapada donde todos los músicos mostraron su virtuosismo, aunque con un poco de saturación y acople. Otro de los momentos mas altos del concierto se dio durante la interpretación de Pequeña Ala, de Jimmy Hendrix, donde se lucieron en sendos solos de guitarra Chizzo, Tano Marciello y Luciano Napolitano. El set terminó con Gato de la calle negra y Tren de las 16.

Se pudo palpar la emoción, recuerdo y nostalgia entre el público, a raíz de la versión acústica y casi intimista de Desconfío de la vida, cantada por JAF a dúo con Alejandro Medina. Ya casi en el final del concierto, los intergrantes de La Renga volvieron a escena para tocar El sur de la ciudad, Adonde está la libertad, El viejo y acompañar a Alejandro Medina, que cantó Una casa con diez pinos (de su legendaria banda Manal) y Vamos a buscar la luz (de Aeroblus, agrupación efímera de la que también formo parte Pappo). Las dos últimas canciones fueron Fiesta Cervezal y Blues Local (con Emilio Villanueva, ex Memphis, en saxo), como cierre, una zapada con todos los músicos que participaron del homenaje sobre el escenario, cuando el reloj marcaba que faltaban quince minutos para las 20.

No faltaron palabras y muestras de afecto, cánticos, ovaciones y lágrimas, compartidas entre músicos y fanáticos, mientras se proyectaba el video de Juntos a la par, después de un recital bien organizado y sin incidentes que, al igual que un tema de Neil Young —interpretado por La Renga— dejó bien en claro que “el rey se ha muerto, pero no se ha olvidado”.

 

 Homenaje a Pappo en Tecnópolis.
Por: Norberto Espósito.

Fue organizado por su hijo Luciano Napolitano, acompañado por numerosos músicos del rock nacional, que se dieron cita en Villa Martelli para recordar al legendario guitarrista durante casi tres horas y media de concierto. También contó con la participación del ministro de Economía Amado Boudou y el empresario Jorge Corcho Rodríguez sobre el escenario.

“El hombre suburbano sigue su rutina, sin darse cuenta que su vida terminará”, dice la letra de una de las canciones más populares de Norberto Aníbal Pappo Napolitano. Quizás a modo de revelación ante esa frase tan contundente, miles de personas se dieron cita en pleno horario laboral el miércoles 21 de septiembre para festejar la primavera a puro rock en la megamuestra Tecnópolis, ubicada al lado de la avenida General Paz, en el partido de Vicente López. La excusa era recordar y homenajear a uno de los pioneros más talentosos del rock argentino; familias enteras se mezclaban con motoqueros que estacionaban sus máquinas al lado del galpón gigante en donde se realizaba el evento, de acceso libre y gratuito.
Minutos antes del comienzo del espactáculo, una locutora pedía no fumar por cuestiones de seguridad (era un lugar cerrado). En la pantalla gigante instalada atrás del escenario, un video mostraba a Pappo en vivo, lo cual generó euforia y ansiedad entre los fanáticos.
El horario de comienzo para el homenaje fue a las 16.30. Los primeros músicos fueron su hijo Luciano Napolitano en guitarra y voz, Machi Madco en bajo, Black Amaya en batería, Luis Robinson en armónica, el empresario Jorge Corcho Rodriguez en guitarra, Gustavo Chizzo Napoli y Tete, del popular grupo La Renga, en guitarra y bajo respectivamente, para interpretar El hombre suburbano. Las siguientes canciones fueron Tomé Demasiado y Auto rojo, que contaron con la presencia de guitarristas reconocidos como Botafogo, Sarcófago, Almabre González y Sebastián Bereciartua.
El cambio de músicos e instrumentos arriba del escenario era constante; se notaba la camaraderia y el compañerismo entre los músicos, que se saludaban afectuosamente. Una de las mayores ovaciones del público fue para Claudio Tano Marciello, guitarrista de Almafuerte, quien junto a Beto Ceriotti en bajo, Andrés Giménez en voz y Andrea Álvarez en batería, provocaron saltos y cantos al interpretar Sucio y desprolijo, Llegará la paz y Solitario Juan. Otro momento que sorprendió fue la performance instrumental y vocal del ex-novio de Susana Giménez, Corcho Rodriguez, que se animó a cantar Banquero Blues.
Una banda fundamental del rock local, también liderada por Pappo, fue Riff. Como no podía faltar, su baterista Michel Peyronel dijo presente y cantó No obstante lo cual, Lily Malone, Que sea Rock y Sube a mi voiture (Con Cristina Dall, ex Blacanblus, en teclados), para delirio de sus fanáticos.
Como el día primaveral trajo sol radiante y temperaturas mayores a la media tradicional, el calor se hacía presente en el recinto, para bajar un poco los decibles y relajarse fue el turno del bloque acústico realizado por Miguel Botafogo Vilanova, acompañado por el tecladista Nicolás Rafeta. Juntos interpretaron Slide Blues, Blues para mi guitarra y Siempre es lo mismo nena (con Andrés Giménez en voz).
A esta altura de la jornada, el galpón gigante estaba colmado de personas, razón por la cual el público que seguía llegando al predio observaba el concierto en las pantallas gigantes ubicadas fuera del recinto, a modo de consuelo. La vuelta a la electricidad y al rocanrol fue de la mano de Buscando un amor, Descortés, Botas Sucias y Sandwiches de miga, pero la fiesta se terminó de desatar con la incorporación de instrumentos de viento para Rocanrol y fiebre y del músico Jimmy Rip, junto al ministro de Economía y actual candidato a vicepresidente de la Nación Amado Boudou y JAF, para hacer una versión de Ruta 66 y sumarse a una zapada donde todos los músicos mostraron su virtuosismo, aunque con un poco de saturación y acople. Otro de los momentos mas altos del concierto se dio durante la interpretación de Pequeña Ala, de Jimmy Hendrix, donde se lucieron en sendos solos de guitarra Chizzo, Tano Marciello y Luciano Napolitano. El set terminó con Gato de la calle negra y Tren de las 16.
Se pudo palpar la emoción, recuerdo y nostalgia entre el público, a raíz de la versión acústica y casi intimista de Desconfío de la vida, cantada por JAF a dúo con Alejandro Medina. Ya casi en el final del concierto, los intergrantes de La Renga volvieron a escena para tocar El sur de la ciudad, Adonde está la libertad, El viejo y acompañar a Alejandro Medina, que cantó Una casa con diez pinos (de su legendaria banda Manal) y Vamos a buscar la luz (de Aeroblus, agrupación efímera de la que también formo parte Pappo). Las dos últimas canciones fueron Fiesta Cervezal y Blues Local (con Emilio Villanueva, ex Memphis, en saxo), como cierre, una zapada con todos los músicos que participaron del homenaje sobre el escenario, cuando el reloj marcaba que faltaban quince minutos para las 20.
No faltaron palabras y muestras de afecto, cánticos, ovaciones y lágrimas, compartidas entre músicos y fanáticos, mientras se proyectaba el video de Juntos a la par, después de un recital bien organizado y sin incidentes que, al igual que un tema de Neil Young —interpretado por La Renga— dejó bien en claro que “el rey se ha muerto, pero no se ha olvidado”.

Por: Norberto Espósito.Homenaje a Pappo en Tecnópolis.
Por: Norberto Espósito.

Fue organizado por su hijo Luciano Napolitano, acompañado por numerosos músicos del rock nacional, que se dieron cita en Villa Martelli para recordar al legendario guitarrista durante casi tres horas y media de concierto. También contó con la participación del ministro de Economía Amado Boudou y el empresario Jorge Corcho Rodríguez sobre el escenario.

“El hombre suburbano sigue su rutina, sin darse cuenta que su vida terminará”, dice la letra de una de las canciones más populares de Norberto Aníbal Pappo Napolitano. Quizás a modo de revelación ante esa frase tan contundente, miles de personas se dieron cita en pleno horario laboral el miércoles 21 de septiembre para festejar la primavera a puro rock en la megamuestra Tecnópolis, ubicada al lado de la avenida General Paz, en el partido de Vicente López. La excusa era recordar y homenajear a uno de los pioneros más talentosos del rock argentino; familias enteras se mezclaban con motoqueros que estacionaban sus máquinas al lado del galpón gigante en donde se realizaba el evento, de acceso libre y gratuito.
Minutos antes del comienzo del espactáculo, una locutora pedía no fumar por cuestiones de seguridad (era un lugar cerrado). En la pantalla gigante instalada atrás del escenario, un video mostraba a Pappo en vivo, lo cual generó euforia y ansiedad entre los fanáticos.
El horario de comienzo para el homenaje fue a las 16.30. Los primeros músicos fueron su hijo Luciano Napolitano en guitarra y voz, Machi Madco en bajo, Black Amaya en batería, Luis Robinson en armónica, el empresario Jorge Corcho Rodriguez en guitarra, Gustavo Chizzo Napoli y Tete, del popular grupo La Renga, en guitarra y bajo respectivamente, para interpretar El hombre suburbano. Las siguientes canciones fueron Tomé Demasiado y Auto rojo, que contaron con la presencia de guitarristas reconocidos como Botafogo, Sarcófago, Almabre González y Sebastián Bereciartua.
El cambio de músicos e instrumentos arriba del escenario era constante; se notaba la camaraderia y el compañerismo entre los músicos, que se saludaban afectuosamente. Una de las mayores ovaciones del público fue para Claudio Tano Marciello, guitarrista de Almafuerte, quien junto a Beto Ceriotti en bajo, Andrés Giménez en voz y Andrea Álvarez en batería, provocaron saltos y cantos al interpretar Sucio y desprolijo, Llegará la paz y Solitario Juan. Otro momento que sorprendió fue la performance instrumental y vocal del ex-novio de Susana Giménez, Corcho Rodriguez, que se animó a cantar Banquero Blues.
Una banda fundamental del rock local, también liderada por Pappo, fue Riff. Como no podía faltar, su baterista Michel Peyronel dijo presente y cantó No obstante lo cual, Lily Malone, Que sea Rock y Sube a mi voiture (Con Cristina Dall, ex Blacanblus, en teclados), para delirio de sus fanáticos.
Como el día primaveral trajo sol radiante y temperaturas mayores a la media tradicional, el calor se hacía presente en el recinto, para bajar un poco los decibles y relajarse fue el turno del bloque acústico realizado por Miguel Botafogo Vilanova, acompañado por el tecladista Nicolás Rafeta. Juntos interpretaron Slide Blues, Blues para mi guitarra y Siempre es lo mismo nena (con Andrés Giménez en voz).
A esta altura de la jornada, el galpón gigante estaba colmado de personas, razón por la cual el público que seguía llegando al predio observaba el concierto en las pantallas gigantes ubicadas fuera del recinto, a modo de consuelo. La vuelta a la electricidad y al rocanrol fue de la mano de Buscando un amor, Descortés, Botas Sucias y Sandwiches de miga, pero la fiesta se terminó de desatar con la incorporación de instrumentos de viento para Rocanrol y fiebre y del músico Jimmy Rip, junto al ministro de Economía y actual candidato a vicepresidente de la Nación Amado Boudou y JAF, para hacer una versión de Ruta 66 y sumarse a una zapada donde todos los músicos mostraron su virtuosismo, aunque con un poco de saturación y acople. Otro de los momentos mas altos del concierto se dio durante la interpretación de Pequeña Ala, de Jimmy Hendrix, donde se lucieron en sendos solos de guitarra Chizzo, Tano Marciello y Luciano Napolitano. El set terminó con Gato de la calle negra y Tren de las 16.
Se pudo palpar la emoción, recuerdo y nostalgia entre el público, a raíz de la versión acústica y casi intimista de Desconfío de la vida, cantada por JAF a dúo con Alejandro Medina. Ya casi en el final del concierto, los intergrantes de La Renga volvieron a escena para tocar El sur de la ciudad, Adonde está la libertad, El viejo y acompañar a Alejandro Medina, que cantó Una casa con diez pinos (de su legendaria banda Manal) y Vamos a buscar la luz (de Aeroblus, agrupación efímera de la que también formo parte Pappo). Las dos últimas canciones fueron Fiesta Cervezal y Blues Local (con Emilio Villanueva, ex Memphis, en saxo), como cierre, una zapada con todos los músicos que participaron del homenaje sobre el escenario, cuando el reloj marcaba que faltaban quince minutos para las 20.
No faltaron palabras y muestras de afecto, cánticos, ovaciones y lágrimas, compartidas entre músicos y fanáticos, mientras se proyectaba el video de Juntos a la par, después de un recital bien organizado y sin incidentes que, al igual que un tema de Neil Young —interpretado por La Renga— dejó bien en claro que “el rey se ha muerto, pero no se ha olvidado”.

Por: Norberto Espósito.