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El Gran Otro | Sabado 29 de Abril de 2017

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Julia Converti, arteBA – balance 2015

Julia Converti, arteBA – balance  2015

 

¿Por qué se compra una obra de arte? Tal vez ‒en forma inconsciente‒ existe el deseo de apropiación del otro a través de su producción artística. Boris Groys dice: «El mercado del arte es necesario, porque coloca a la producción artística en un campo valorativo necesario». Ese concepto partió de un hombre que vivió en Rusia, donde no existe el mercado y las reglas del juego se imparten desde el poder del Estado. Sin embargo, esas reglas, en Occidente, las marcan las ferias de arte, que aparecen como espacios donde se realizan transacciones comerciales, lugares desprovistos de contenidos teóricos. Lejos de este modelo se encuentra ArteBA, dueña absoluta de un prestigio y de una identidad que supo construir a través del tiempo. Una de sus características es educar al coleccionista y al público visitante en general. Para que nos cuente sobre esa diferencia, entrevistamos a Julia Converti, gerente general de ArteBA.

Cuéntanos por qué incluiste en el comité de selección de esta edición a Henrique Faria.

Él tiene un proyecto galerístico fantástico, ha rescatado artistas y tiene un compromiso muy fuerte con los artistas argentinos en el extranjero. Este año tuvimos el mismo armado en el comité que el año pasado y fue clave porque, para nosotros, son los que hacen que sea posible que la feria siga creciendo en calidad. La feria está marcando una línea muy clara y año a año quiere subir ese nivel, ellos nos acompañan y después hacen su selección ‒que este año fue muy rigurosa‒. Estamos muy contentos porque se sumaron muchas galerías nuevas, de hecho hay 21 galerías que participaron por primera vez, y es el año que mayor porcentaje de internacionales tuvimos.

ArteBA tiene una característica que hace pensar y es su impronta teórica, ese plus le da a la feria cierta consistencia y marca una diferencia con las otras ferias del mundo… ¿Qué puedes agregar a esta observación?

Me gusta mucho lo que decís. Nosotros desde los últimos años trabajamos en un modelo bastante personal de feria, también porque somos una fundación sin fines de lucro y tenemos un objetivo: educar a un nuevo público; poder ofrecer obras no solo a nivel comercial, sino también un dispositivo un poco más complejo, quizás, pero que ayude a promocionar un poco más el arte contemporáneo; y también ofrecer herramientas para entender. Siempre que podemos, tenemos el compromiso de acercarnos a un público mayor, pero con mucha responsabilidad, y para eso están cada uno de los profesionales que se ocupan de la curaduría. Si bien nosotros trabajamos para la feria, lo hacemos también anualmente con charlas, conferencias, workshops para galeristas; todo para contribuir al desarrollo y al fortalecimiento del mercado.

¿Este año a quién homenajearon?

A Delia Cancela; me encanta, la amo, la admiro, es un personaje divino. Invitamos como curador a Javier Arroyuelo, que sabe muy bien el diálogo de Delia con el arte dentro de la moda y unos períodos bien interesantes de su vida. Ella está muy contenta con este homenaje.

¿Y la moda es arte?

Yo creo que ya a esta altura todo se puede contagiar de arte: por ejemplo, acabo de abrir El Gran Otro y me encuentro con gastronomía artística. Después me parece que está el mundo de lo específico, las artes visuales, las escénicas, el teatro. Pero me parece que hay otros campos, y lo que sucede es que el ojo de las personas está muy artístico, entonces, todo está mezclado por talentos y propuestas, ya sean visuales o sensitivas.

¿Cuál fue la propuesta del Barrio Joven de Chandon?

Tuvimos muchas galerías de Buenos Aires y Latinoamérica. La convocatoria fue muy exitosa, trabajamos en darle una vuelta a Barrio Joven, cambió el layout, es más irregular, más riesgoso, más experimental, para invitarlos a ellos a demostrar lo que son. Es un espacio más acorde a sus manifestaciones, para refrescarlo y ofrecerles un nuevo desafío a ellos también. Es la parte joven la que muchas veces invita al público a comprar su primera obra.

¿Cómo hicieron este año para articular las performances?

Este año es el año de la performance, ya lo sabemos. En nuestra agenda tuvimos la performance de Macchi y Rudnitzky en el Centro Cultural Kirchner y después un montón de performances que pasaron esa misma semana.

¿Qué nos puedes adelantar para el año que viene?

En relación a la feria, vivimos en el futuro. ArteBA es un proyecto sólido y muy establecido; de alguna manera, lo que hacemos año tras año es ir profundizando decisiones. Te doy un ejemplo, este año tuvimos un foco histórico como punta contemporánea en distintas secciones, porque es valioso reconocer el peso de la historia. Vamos a seguir profundizando en la oferta de lo histórico mientras trabajamos en lo contemporáneo. Este año estamos muy contentos con cómo nos articulamos con la ciudad y con toda la oferta cultural, ese punto lo vamos a enfatizar para las próximas ediciones. Luego, estamos trabajando en un segundo modelo de evento con otros proyectos, ya que somos muy inquietos, siempre estamos pensando en nuevas formas y en qué será lo siguiente.

Para nosotros, también es muy importante el foro de charlas. Este año tuvimos en la franja central a un joven colombiano que vive en Hong Kong y que nos propuso un tema muy argentino que es el psicoanálisis. Además de ese foro central, tuvimos presentaciones como la de Nicolas Burrió que presentó su último libro, y vino una directora muy importante de performance de Francia. Los foros son gratuitos, son jornadas muy ricas para estudiantes e interesados. Vamos a seguir con nuestro programa de conferencias y vamos a llamar a gente inspiradora a contar sus experiencias, trabajando con workshops para galeristas, y a seguir contribuyendo en la profesionalización.

¿Los museos invierten?

Este año tuvimos récords de museos comprando y récords de invitados internacionales; no solo coleccionistas, sino curadores, gente de los medios, directores de instituciones. El mundo tiene una cantidad de oferta, el calendario internacional está saturado, por la cantidad de eventos, bienales, ferias, muestras importantes, que no hay que dejar de ir a ver. Ahí el desafío de cada uno es buscar una identidad propia.

Tomando el pensamiento de Boris Groys sobre el mercado del arte, pienso que el valor de una obra que está representada por el significante «dinero» es lo que saca del anonimato a un artista y lo posiciona.

No solo eso, sino que también lo pone en circulación, como un marco de legitimación y un sistema, para que pueda seguir proyectándose. Para eso sirven las ferias, son grandes plataformas de venta, pero también de vinculaciones y visibilidad, de descubrimiento; por eso para nosotros es tan importante invitar a muchos profesionales del medio internacional, nos importa el compromiso. Queremos seguir contribuyendo a que los artistas argentinos tengan experiencias en el exterior, se puedan formar, tengan visibilidad y proyección.

Me alejo de la oficina de Julia Converti pensando que también ella es una manager diferente; es una visionaria inquieta, consistente, que comanda una feria atípica, donde la contemporaneidad sigue siendo un detonante que me impele a interrogarlo a través de El Gran Otro.