Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

El Gran Otro | Domingo 22 de Octubre de 2017

Arriba

Top

No Comments

Larga incertidumbre

<!--:es-->Larga incertidumbre<!--:-->

Una pelea mediática por los controles al mercado cambiario

Por Sara E. Ruiz.

Mientras que el Gobierno nacional y el Banco Central anunciaban sus medidas de restricción al dólar, los principales medios se dedicaron a «darse con un caño», tratando de captar la atención de una sociedad que entraba en pánico temiendo la devaluación.

Durante la última semana de octubre, sucedieron varias cosas a nivel país. Sin embargo, la noticia que más captó la atención fue el anuncio, por parte del gobierno, de restringir con una serie de controles la salida de divisas, buscando controlar la transparencia del mercado, según informó el Banco Central.

El revuelo empezó gracias a la decisión de que quienes compren dólares por encima de los 250 mil anuales deben demostrar que cuentan con fondos específicos, justificados, para aplicar a la compra de moneda extranjera, y esto afecta también a los pequeños compradores.

Es así como, a partir del primer día del mes de noviembre, las nuevas reglas ya regían en cada uno de los puntos que entregan el ansiado billete verde, y quienes se agolparon en las puertas de las principales casas de cambio debían presentar la documentación obligatoria para realizar la transacción: DNI o pasaporte original y una fotocopia; una factura de un servicio a su nombre para verificar su domicilio; fotocopia de un recibo de sueldo, monotributo o inscripción en el régimen general, y constancia de Clave Única de Identificación Tributaria o Laboral (CUIT o CUIL).

 

Comienzan las apuestas

La guerra de los principales medios de comunicación empezaba. Los diarios y los noticieros opositores al Gobierno de la nuevamente elegida Cristina Fernández de Kirchner buscaban punto por punto aumentar la angustia y la desesperación de quienes los leían y veían, anticipando una posible devaluación.

Los diarios titulaban con el precio del dólar paralelo y con frases como: «Dólar: debutó el control y afectó a los más pequeños»; «Reclamos en la AFIP por las trabas a la compra de dólares»; «Analizarán hasta expensas y cuotas escolares para decidir quién puede comprar dólares»; y, en esta última semana, en la que comenzaron a regir unas nuevas medidas, buscando garantizar mayor liquidez a las entidades, titularon: «Ponen en marcha un plan para recobrar la calma cambiaria».

Mientras tanto, los medios oficialistas intentaban defenderse como podían, tratando de dar declaraciones tranquilizadoras, para contrarrestar la fuerza de sus rivales. A esta estrategia tranquilizadora, se sumaban los grandes protagonistas, que salían públicamente a intentar bajar un poco el estrés y la adrenalina de los comerciantes, los empresarios y la gente del común, que no dejaban de quejarse por las medidas impuestas.

 

Las declaraciones de los protagonistas

«En todos los países del mundo hoy en día se está pidiendo la información que se pide enla Argentina. Entoncestenemos que acostumbrarnos a brindar esta información», afirmó el vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce.

Por su parte, el ministro de Economía, Amado Boudou, decía: «No ha cambiado nada de nada respecto a la posibilidad de comprar dólares. Todo aquel que pueda demostrar sus ingresos puede adquirirlos. Es importante que tengan tranquilidad los que tengan sus cuentas en orden, los intentos de generar histeria colectiva son intencionados». Negó además que fuera a existir un desdoblamiento del dólar y aclaró que no habría una devaluación del peso.

La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, declaró: «Tomando el total de personas físicas y jurídicas (estas últimas, empresas) que compraron dólares entre julio y septiembre de este año, quienes adquirieron más de 100 mil dólares mensuales en promedio, representan el 37 por ciento de ese total de compradores. Los sujetos, sean individuos o empresas, que compraron por debajo de mil dólares mensuales promedio, son apenas el 7 por ciento del total. Aquellos poseedores de grandes fortunas individuales, o empresas grandes que pasan sus activos a dólares por magnitudes importantes, son los que mueven el mercado, los que agitan las aguas tratando de generar temores entre los más chicos, los pequeños ahorristas, que son una minoría en el mercado de cambios, no sólo por las cifras que manejan sino por cuántos son frente a los que mueven grandes capitales».

 

Esto no es de ahora

A pesar de las miles de versiones que se escucharon ante este nuevo episodio de cambios en el país, la historia económica argentina demuestra que estos movimientos intempestivos no son de ahora y que escalonadamente el país ha ido afianzando, de manera justificada, su relación con la moneda extranjera.

La historia de los argentinos con el dólar se remonta a 60 años de alta inflación, exceptuando los de la convertibilidad, que llevaron a que la gente buscara una nueva manera de ahorrar que no estuviera vinculada con el peso, puesto que la moneda nacional perdía la cualidad de ser reserva. Es así como todos empezaron a refugiarse en el dólar.

Esta relación de los argentinos con el dólar se da de distintas formas, según el sector que lo consume. Para el economista Gastón Utrera, la relación puede dividirse en tres cuando de la compra de dólares se habla:

– Hay una compra de dólares permanente por parte de la gente que quiere ahorrar, y esto ha estado presente desde hace muchos años.

– Adicionalmente, hay dólares que se compran para sacarlos del país, y esto aumenta en los momentos en que hay incertidumbre y desconfianza sobre el rumbo de la economía argentina.

– Y hay un tercer componente del cual se ha estado hablando durante estos dos últimos meses, que es un componente especulativo; son quienes compran dólares esperando una devaluación, y esto es lo que arma los picos, que pueden desaparecer si el Banco Central logra demostrar que no va a haber devaluación.

Sin embargo, esto de que la gente compre dólares, por los motivos que sea, no va a cambiar, diga lo que diga el Banco Central, porque el que ahorra en dólares lo va a seguir haciendo mientras tenga expectativas de devaluación.

Para Del Pont, esta crisis tiene otra connotación que viene desde antes también: «No estamos ante una crisis por excesiva desregulación del mercado, sino que es una crisis larga, de más de treinta años, en la cual se van sucediendo diferentes episodios. Es una crisis que nace en un cambio de patrón de acumulación, que ahora se llama financiarización. Y que la Presidenta la planteó muy claramente como una tendencia al anarcocapitalismo», un sistema descontrolado en el que la ganancia financiera se ha apartado de la actividad productiva.

Esta historia se seguirá escribiendo, y las especulaciones por parte de la sociedad seguramente seguirán existiendo. Queda esperar que el nerviosismo y la tensión sean sólo eso, y pronto se termine esta larga incertidumbre.