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El Gran Otro | Sabado 21 de Octubre de 2017

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Los amantes del círculo bipolar

Los amantes del círculo bipolar

Por Milly Vázquez

Dice Clarice Lispector: «Existir es tan completamente fuera de lo común que si la conciencia de existir demorara más de unos segundos, enloqueceríamos»

La luna y el sol se iluminan mutuamente. En el eclipse ambos se encuentran. Del mismo modo los protagonistas de Touched with fire  padecen una enfermedad mental que hace que se potencien el uno al otro en sus locuras. Se aman pero no pueden estar juntos. Deciden dejar la medicación, escaparse. Son espíritus libres, incomprendidos por la sociedad. ¿Será que esta limita su creatividad o que pretende curarlos para normalizarlos y hacerlos entrar en el sistema? Los dos escriben poesía y admiran a Van Gogh. Son seres sensibles y frágiles, quieren extraer al máximo la pulpa de la vida, aunque con ella puedan ahogarse. La película está inspirada en el libro Touched with fire de Kay R. Jamison, quien exploró la relación entre la creatividad de los artistas y el trastorno bipolar, luego de haber padecido sus propios problemas personales con la bipolaridad. De hecho, el director y escritor de Touched with fire también se reconoce como bipolar.

La película nos habla de dos almas perdidas que, a pesar de estar extraviadas, se encuentran entre sí y trazan un nuevo camino sin importar que este conduzca al abismo. Un centro psiquiátrico es el nexo entre ambos donde ella se interna por voluntad propia pero casi sin querer y él ingresa luego de agudizarse su trastorno. Son personalidades extremas, no tienen límites ni contención y su imaginación está desbocada. Para él, la normalidad, la salud mental mata al arte; ella lo sigue en sus teorías hasta que un hecho inesperado la hace querer recuperar la razón. El filme también nos muestra cómo hace la familia para lidiar con estos casos cuando parece que no hay escapatoria a la enfermedad y las soluciones son limitadas, ya que cuando dos espíritus afines se encuentran parece muy difícil poder separarlos. El amor y el arte aparecen como dos formas sanas de canalizar los impulsos pasionales, pero esto no evita que los personajes sufran trastornos psicológicos.

Para destacar es que a Katie Holmes le sienta muy bien este rol protagónico y sabe encontrar el tono adecuado para que la historia llegue pero sin exageraciones ni excesivo dramatismo. En la película, al final, se menciona a distintos artistas que fueron citados en la investigación de Jamison: Vincent Van Gogh, Lord Byron, Emily Dickinson, Tchaikovsky, Virginia Woolf, Victor Hugo, Edgar Allan Poe, Percy B. Shelley,  Charles Baudelaire, Paul Gauguin, Edvard Munch, Cole Porter, Joseph Conrad, William Faulkner, Gustav Mahler, entre otros.

Touched with fire manifiesta cómo a veces quienes han sido bendecidos con una lucidez extrema, también sufren la otra cara de su talento que puede llevarlos a episodios de depresión y de manía. Una entrevista a la autora del libro, dentro de la película, deja ver la forma en que se puede convivir con esos estados, ya que ella misma los ha padecido. Y compartir las propias vivencias, se sugiere como una forma posible de sanar.