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El Gran Otro | Viernes 22 de Setiembre de 2017

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Los niveles de pobreza en España

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El  perfil del indigente ha cambiado radicalmente.

Por Teresa Calvo

 

No existe un país del mundo en el que no haya algo de pobreza y mendicidad, pero con las políticas actuales ejercidas por los dirigentes  de la mayoría de los países del globo, estamos viviendo un momento de fracaso generalizado en cuanto a la calidad de vida ofrecida a los ciudadanos.  Estos se ven sometidos a una pérdida continua de derechos, que conducen a incremento de impuestos, bajos salarios, escasas pensiones, recortes considerables en la sanidad pública y educación.  ¿Es esto justo? ¿Hacia dónde nos llevan? ¿Qué podemos y debemos hacer?

  

¡De España al cielo! ¡Cuántas veces se ha escuchado este dicho! ¡Cuántas veces se abandona el pueblo, ciudad o país en busca de una mejor oportunidad vital-laboral, sentimental, de asentamiento en España!

Pero cuántas decepciones se alcanzan. ¡Cuántas ilusiones se quedan en el camino de llegada al cielo! ¿Realmente España es el cielo? ¿En verdad es un lugar de paz, en el que todo va a las mil maravillas?

Evidentemente, la respuesta resulta muy personal. Hay vidas con fracasos y otras con un poco más de éxito. Pero ¿a qué se debe? ¿A la ciudad o al carácter personal? ¿Vivimos con ideas equivocadas acerca de los países y ciudades? ¿Esperamos demasiado del lugar y no tanto de las ideas correctas que las personas tienen acerca de sus deseos y vida?

¿Realmente, el país decepciona o estamos confundidos y equivocados, con el diario movimiento ajetreado, sin pararnos a pensar si nuestra vida va en la dirección y camino adecuado?

 

La pobreza

 

Son muchas las aceras de las avenidas principales de cualquier ciudad de España, en especial de Madrid capital, que hospedan  a personas sin hogar, vestidas con harapos y sin nada que comer, a no ser que ejerzan la mendicidad.

Hasta hace dos o tres años, el número de mendigos, indigentes, personas sin hogar, en la capital de España se situaba en torno a los 9000, y en España unos 20.000 pero ¿ahora esas cifras son fiables? La respuesta más certera, sin lugar a dudas, es no.

 

Perfil actual del indigente

 

El perfil de estas personas cambia a pasos agigantados. Son muchos los residentes en este país que tras perder su puesto de trabajo, han visto como las entidades bancarias se apropiaban de sus casas sin ningún atisbo de remordimiento, ni pensamiento sobre las consecuencias de esa acción.

Por otra parte, los políticos, tampoco han tomado cartas en el asunto, para hacer enmiendas en los apartados desfasados de la legislación inmobiliaria, y adoptar medidas pensando en el contribuyente para recibir una contribución más equitativa y evitar legalmente los posibles abusos ejercidos por los bancos.

Por supuesto, sin trabajo y sin hogar y sin apoyo familiar, casi la única solución,si no se quieren ver completamente hundidos económica y emocionalmente, es acudir a ONGs, donde degustar un plato, al lado de desconocidos, deseosos de devorar la comida, elaborada para cientos y cientos de personas, de manera gratuita, o acudir a dormir a los albergues.

Con el tiempo y sin recursos ese titulado periodista, ingeniero, abogado puede ser el pobre, mendigo que, por el día, se pasee por los vagones del metro mendigando una limosna o algo para comer, soportando las miradas despectivas de tantas personas, que sienten lástima por él, y están cansados de ver, hora tras hora, a tantos sujetos transitar por los vagones, contando su historia vital:

 

-“Me llamo Pepe. Estoy enfermo de sida. Vivo enla calle. Notengo trabajo ni nada para comer, podían ser tan amables de darme lo que les sobre:   dinero o algo para comer. ¡Qué Dios les bendiga y tengan un buen día!

 

-“Siento mucho molestarles, pero es que estoy solo; no tengo trabajo, ni   casa, vivo en un coche abandonado, no puedo casi andar. Llevo dos años sin trabajo y no tengo nada para vivir. ¿Podrían ayudarme con lo que puedan? Se lo agradecería inmensamente. Feliz día”

 

Ahora les animo a dar un paseo por la Gran Vía Madrileñao por los alrededores de la Plaza Mayor.  La situación es la siguiente, en mitad de la calle, un señor, que lleva más de diez años allí, hace sonar una lata en el suelo y pide limosna.

 

– P-Buenos días. ¿Cuántos años lleva viviendo en la calle, tirado en esta manta y rodeado de utensilios que ha encontrado?

– R-Llevo diez años. De la calle no se sale. Tenía mujer e hijos y me separé. Ahora mis hijos pasan por mi lado, me saludan, pero sienten lástima de mí. Ellos han hecho su vida y yo tengo una compañera aquí, en la calle. Siento que ya nunca saldré de esto. Gano dinero y tengo una paga por invalidez, pero no ahorro nada.

 

P- ¿A qué se debe que usted esté en la calle?

R- En época de Felipe González tenía una empresa constructora con mi hermano, que se fue a la ruina. Mi hermano remontó y continuó adelante. Por el contrario, yo me separé de mi mujer, me fui a casa de mis padres a vivir y un día decidí probar el frío de la noche madrileña; como cuando vas a esquiar. Me gustó y me quedé una semana. Entonces mi situación económica no era mala, de hecho pedía para comprar un mercedes y los viandantes me daba dinero. Al final, continué aquí y aquí sigo.

 

Nos acercamos a la Plaza Mayory un grupo de indigentes toman un café que le ofrecen jóvenes procedentes de una ONG. La mayoría del grupo son personas extranjeras, con escasos conocimientos de español, lo que les dificulta encontrar un puesto. Años atrás habían desempeñado oficios en la construcción, pero ahora habían perdido el empleo y carecían de recursos. Muchos de ellos temían regresar a su país, como “fracasados”, después de diez años en el extranjero.

 

P- ¿Cómo van a pasar la noche?

R- Aquí en los soportales de la Plaza Mayor. No tenemos dónde ir ni qué comer. Vivimos de la caridad.

 

Continuamos hablando con más de ellos: hijos de jueces que no deseaban convivir bajo el mismo techo que sus padres; pareja de jóvenes que no tenían para pagar el alquiler etc.

Muchos mostraban recelo a manifestar abiertamente su situación. Otros para combatir la soledad contaban con su perro que le daba cariño etc.

Situaciones cotidianas, difíciles, que con el paso de los años, y el mal hacer de los políticos, han ido aumentando en España en general y en Madrid en particular.

 

¿Hacia dónde vamos?

 

Cuesta entender que de España se llega al cielo cuando servicios básicos como la sanidad tiene que ser abonados, cuando por las calles de Madrid se escucha el grito de “ya no podemos ponernos enfermos”, cuando las pensiones y los salarios son tan bajos, cuando el nivel de vida es tan alto, cuando crujen al ciudadano a base de impuestos, cuando los políticos son corruptos y los ciudadanos no tienen poder, cuando la justicia no es tal: se diferencia si eres rico o pobre, cuando hasta miembros de la Corona se apropian del dinero público…

¿Adónde nos están llevando los políticos? ¿Adónde están llevando a España y a sus habitantes? ¿Qué panorama nos espera cuando la tasa de desempleo es tan elevada, la deuda externa se va incrementando y el déficit interno es tan considerable?

A partir de ahora, cualquier perfil de persona puede verse durmiendo en la calle; la indigencia y la necesidad van en aumento. Casos de pobreza, soledad, problemas mentales que conducen a la calle, abandono familiar etc. nos encontramos a cada paso en Madrid…

Las desigualdades van en aumento. El trabajador ha perdido a pasos agigantados sus derechos y algunos empresarios aprovechan la coyuntura actual para contratar a becarios o a personas dispuestas a realizar el trabajo de manera gratuita, con tal de adquirir experiencia. ¿Alguien piensa en esas personas de 40, 50 años con responsabilidades propias, de pareja e hijos y con la necesidad imperiosa de generar ingresos para combatir gastos?

¿Al político le importa el ciudadano, su país o su propio beneficio?

¿Hasta qué punto esta situación ocasionada por los dirigentes ineptos de un país ha de ser solventada por los ciudadanos por expresa imposición de ellos, a través de incremento de impuestos, recortes de salarios y pensiones…? ¿Realmente preocupa el ser humano o, por el contrario, reina un clima de egoísmo?

 

 

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