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El Gran Otro | Martes 27 de Junio de 2017

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Gaby Messina «No pido, no prometo, sino que hago y trato de pensar en el otro, de ser mejor persona»

Gaby Messina «No pido, no prometo, sino que hago y trato de pensar en el otro, de ser mejor persona»

Por Margarita Gómez Carrasco

Quien esperó lo imposible es el más grande de todos.

Søren Kierkegaard

Kierkegaard recibió de su padre una fe inamovible con la cual resistir a cualquier tentación o acometida del destino. Por su parte, Gaby Messina tuvo que forjar su fe para hacer vivir a su padre y poder al fin despedirse. De él heredó sus imágenes y, a partir de estas, pudo recrear y también entenderlo, para así anudar un amor que no desatará ni siquiera la muerte.

¿Cuándo comenzaste a elaborar en tu cabeza tu libro y muestra FE?

Hace tres años fácilmente. Recuerdo que estaba trabajando con la serie Lima, Kilómetro 100 y comencé a realizar dibujos en pluma con ideas que se me iban ocurriendo. La primer llegada que tuve hacia FE fue cuando me puse a ver imágenes en diapositivas de mi padre; él las había sacado años atrás cuando yo era muy chica. Recuerdo que teníamos una casita rodante donde viajábamos por el interior del país. Tengo siempre el recuerdo de mi padre con una cámara de fotos colgada al cuello. Mi padre murió de una manera en la cual no me pude despedir. Yo estaba de viaje en Brasil, mi primer viaje con amigas, tenía veinte años. Recuerdo que me llamaron por teléfono diciéndome que tenía que volverme de urgencia. Cuando llegue a Buenos Aires, mi papa había muerto.

Dicen que la mejor manera de despedir a un ser querido es curtiéndolo, es decir, viendo como pasa ese proceso. Yo sentí que estaba dentro de una película, que no me estaba ocurriendo eso a mí.

Recién diez años después me enamoré, me casé y sentí algo profundo, algo que me hizo llorar un montón. Fue ahí cuando pude hacer mi duelo. Parte de la conexión que tengo con mi padre es, por ejemplo, mirando la luna o mirando una foto que tengo en la mesita de luz o, a veces, mirando sus fotografías, porque al ser fotógrafa entiendo por qué él tomaba las decisiones de las imágenes que mostraba, el encuadre, la perspectiva, la decisión que está solo en uno. Me gusta meterme en su ojo, en su mirada. Fue ahí cuando me di cuenta que había muchas imágenes con las cuales yo podía trabajar y supe que así podría trabajar con él. Sentía la necesidad de tenerlo conmigo. Esta muestra fue muy emocionante para mí.

¿Por qué elegiste como título FE?

Cuando mi padre murió, al otro día le hicieron una ceremonia para despedirlo, para que descansara en paz. Vengo de una educación católica importante: colegio de monjas solo para señoritas, cantaba en el coro y las iglesias eran nuestros puntos de encuentro. Para mí, la religión era tan importante como la familia, era algo en que confiar. Si tenía un conflicto interno, en vez de hablarlo con mi entorno, lo hablaba con el padre que teníamos en la iglesia. Pero cuando sucedió lo de mi papa, me sentí defraudada en algún punto, ya que a mi padre lo mataron y nunca se supo quien fueron los culpables.

¿Cómo está compuesta la muestra?

En la muestra presento un corto que se llama Karaoke. Son jóvenes cantando canciones de la iglesia, que eran las mismas que cantaba yo en el coro. En el video, detrás de los protagonistas, se ven imágenes de mis padres cuando se enamoraron, se casaron, y la historia que pasa por detrás y por delante. Las canciones tienen frases como «Seguime que te cuidaré» , «Es mi cuerpo, vengan a comer; es mi sangre, vengan a beber». En la Biblia se leen hechos de violencia, de rivalidad, de angustia, aparecen la culpa, el perdón y hay cuestiones que tienen que ver con el comportamiento del ser humano que me resultan extremadamente violentos. También sostengo que algunas religiones son violentas, que dividen la comunidad de seres humanos, porque estamos compartiendo el mismo espacio para vivir y me parece una lástima. Motivo por el que siento que soy del mundo entero, que soy de todos: mi fe tiene que ver en relación a como soy yo y con el otro. No pido, no prometo, sino que hago y trato de pensar en el otro, de ser mejor persona. Esas son cosas básicas que les enseño a mi hijos y que en la Biblia no las leo.

¿Cuando tu padre murió te sentiste «descuidada»?

Claro, ahí abandoné todo, por eso se llama FE, porque las imágenes de mi padre fueron base de mi trabajo. Tomé pasajes bíblicos y recree personajes provenientes de ella, como Eva, Caín y Abel, Noé, hechos que se celebran anualmente, como por ejemplo, la liberación del pueblo judío con las plagas. Y muestro algo tan simple como ver una monja cayéndole leche de sus pezones y decir: qué lástima que la elección sea enamorarse de Dios y de nadie más. A esta monja se la ve con un arroyo de fondo, es la muestra de lo natural. Hay un video de Cristo clavado en la cruz donde aparezco yo para desclavarlo, para que deje de sufrir. Ahí veo la relación de mi padre con la religión. Hoy, a los cuarenta y dos años, es la primera vez que publico mi verdad por medio de un libro, es para mí una manera de hacer justicia.

Lacan dice: «Tenemos la necesidad de creer que tenemos un fin». Sería insoportable la vida sin creer que el fin existe. Sin embargo, yo veo tu manera contradictoria, y es que vos hacés vivir a tu papá en esta representación.

¡Mi papá está más vivo que todos nosotros! Porque yo lo siento, lo veo en el movimiento de los árboles, está presente todo el tiempo. Hay un temor a la muerte, es terrible saber que uno se va a morir, incluso me pasa a mí y uno por eso quizá se aferra a la religión.

 

En el psicoanálisis hay una frase que dice: «Cuando nosotros podemos ir más allá que el padre, estamos curados porque hemos anudado nuestros síntomas». ¿Vos todavía no fuiste más allá, sino que estas como «agarrada»?

Estoy agarradísima. A partir de lo que me está pasando, creo que ya hice lo que tenía que hacer. Este sería el tránsito para que me suelte de su mano, siento que tenía que hacer esto. El arte me dio el camino, fue mi vehículo, el cual espero transiten mis hijos.

Creo que hay personas que se van y son como «héroes», ellos dejan una puerta abierta de sabiduría, te abren el corazón. En cierto modo, me hizo bien esa partida, me sacudió y me dejó viviendo cosas desde otro lado. Doy las gracias y lo acepto, le di la bienvenida, lo viví naturalmente, sin reproches. Todos tenemos fe, necesitamos tener fe. Es como una esperanza.

Hay cierta coherencia en tu obra, con esa necesidad de expresar la angustia. Por suerte, existe el arte como vía de escape. Antes de FE, ¿qué trabajos realizaste?

En 2002, hice mi primer trabajo relacionado con las artes, eran retratos, Grandes mujeres, una serie de fotos de mujeres mayores. Luego, quedé embarazada de gemelos y fue motivo de mi siguiente muestra que titulé Almas gemelas, en la cual retraté hermanos gemelos de todas las edades.

Hice una muestra que se llamó Lima, Kilómetro 100, la cual fue muy surrealista porque pude «jugar» y conocer a los modelos de ese pueblo.

Y en el presente estoy presentando FE, con la ayuda de Gustavo Santaolalla. Él hizo la música para uno de los videos que se proyectan en la muestra, la cual inauguré el 19 de agosto, el mismo día en el que mi padre cumpliría setenta años.

FE salió cuando quiso salir. A medida que pasen los años será aún más fuerte.

 

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La muestra FE, de Gaby Messina, se presentó en la galería Elsi del Rio, Humboldt 1510, Palermo Hollywood.