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4 septiembre, 2012

 

Un pueblo limpio a puro esfuerzo.

El Centro Principal de Recepción, Selección y Compactación de envases de PET funciona diariamente gracias al esfuerzo de los habitantes de Pinamar, que sin recibir remuneración económica, trabajan en beneficio de su pueblo.

 

Por Nadia Brenda Salva

 

Pinamar es un destino que muchos eligen para veranear, es un punto en la costa atlántica de visita obligada por su belleza, historia y glamour. Conocido como un sitio donde se alojan artistas y diversas personalidades del espectáculo, la política y el deporte. En verano, literalmente explosiona. En el día sus playas son inmensamente ocupadas y por las noches, las calles son intransitables. Pero arrancando el mes de marzo y hasta las postrimerías de noviembre, Pinamar es únicamente un pueblo. Un pueblo como todos; con el almacenero de siempre, con los vecinos que se conocen, los horarios interrumpidos y las tradicionales siestas, locales cerrados esperando el calor y las actividades de los habitantes que permanecen ocultas y sin llamar la atención de los turistas del verano.

En Pinamar vive gente excepcional, comprometidos con su tierra y al cuidado de ella. Cercano a la terminal de ómnibus, se encuentra el Centro Principal de Recepción, Selección y Compactación de envases de PET. Esta es la planta que recibe todo tipo de envases plásticos, cartones, papeles y bolsas, para ser seleccionado, compactado y luego enviado a la Ciudad de Buenos Aires para su futuro tratamiento y reciclado. Esta planta abrió sus puertas el 5 de enero del 2012 con el apoyo dela Parroquia Nuestra Señorade La Paz,la Asociación Maranathayla Fundación Ecológica Pinamarpara trabajar en conjunto por un partido más limpio y consciente del tratamiento dela basura. Launión de estos grupos fue espontánea y sin lineamiento político ni intención de lucrar con esta actividad, sino con el propósito de colaborar con el medio ambiente y re – educar a sus habitantes.

Jennifer Pezzo es profesora de matemática, dicta clases en el Colegio San Antonio, vive hace más de cuarenta años en Pinamar  y dirige este proyecto que funciona en un terreno cedido en comodato por el municipio. La dirección de Ecología del pueblo les brindó una compactadora y otra de ellas la fabricaron caseramente. Jennifer, junto a su gente, comenzaron educando a niños y jóvenes, con la grata sorpresa de encontrarlos conscientes sobre el reciclado, la separación de residuos y acción ecológica. “Los niños saben mucho más que los adultos, me sorprendió escucharlos hablar del tema y saber que en sus casas dividen la basura y reprenden a sus padres cuando nola separan. Inclusohasta en Jardín de Infantes saben más que los grandes. Conocen los términos, lo que es el reciclado, los distintos tipos de materiales, qué uso se les da, en qué se pueden utilizar y qué es lo que hay que reducir. El problema somos los adultos que tenemos que cambiar hábitos. No estamos acostumbrados a separar la basura, no estamos acostumbrados a cuidar el agua, son varias cosas que de chicos no lo fuimos aprendiendo, entonces ahora revertirlo es mucho más complicado. La mayoría de la gente que colabora es porque hay chicos detrás que los impulsan”, cuenta Jennifer con el asombro docente que la caracteriza.

El trabajo del equipo “Yo reciclo, ¿y vos?”, como se autodenominaron, es a todo pulmón, quienes realizan la campaña de educación son los mismos que salen a la calle a recoger los cestos de envases plásticos y son los mismos que organizan una chocolatada o un sorteo para difundir sus ideas. Los vecinos del partido, verdaderamente participan, juntan sus botellas, buscan los cestos diferenciales y las depositan allí. Se toman ese pequeño trabajo, que para los niños es natural.

En un principio, el partido de Pinamar contaba con 15 cestos para los plásticos, actualmente y a tres meses de arrancar con la temporada de verano, hay casi 70 ubicados en todo el municipio. Dato clave que representa la participación de la gente y el compromiso por ayudar y darle una mano al medio ambiente.

La cantidad que se recolecta día por medio, o una vez por semana, es importante por provenir de un pueblo con 26.000 habitantes. Se recolecta mensualmente dos toneladas de plástico, lo que equivale a 2000 kilogramos de plástico mensuales y esta cantidad sigue creciendo día a día.

“ La gente se prendió muchísimo, porque ven seriedad por detrás y no beneficios para muy pocos. Realmente el material que ellos derivan para reciclar, se recicla. No solo le damos importancia al PET que son los envases plásticos de bebidas,  sino a la otra clase de plásticos, que es el plástico blando, las bolsitas de polietileno, papel, cartón, botellas de vidrio y  todo lo que se pueda reciclar”, explica Pezzo.

 

La Fundación Ecológicade Pinamar, independientemente de este proyecto, trabaja con el rescate de la fauna marina, con plantaciones de árboles y con campañas de recolección de residuos tecnológicos. En este punto han trabajado con dos jornadas de recaudación juntando 1300 piezas compuestas por teléfonos, celulares, televisores, monitores, entre otros instrumentos. De estas piezas se repararon ocho computadoras que luego fueron donadas a las instituciones más necesitadas.

 

Basura tecnológica

 

Dentro de muy poco lanzarán una nueva convocatoria, ya que empresas, escuelas e instituciones han quedado fuera de las primeras jornadas. Todos los materiales recolectados, tanto como el plástico y los residuos tecnológicos, son transportados gratuitamente por Transporte Andina y Ruta 74 hacia la ciudad porteña, donde se encuentran los Centros de Reciclado.

Todo este material recolectado, es vendido, pero por lo que cuentan los integrantes de la planta, no es económicamente redituable. El gasto es mayor que la ganancia: se necesita combustible, electricidad para la compactación y funcionamiento de las máquinas, materiales, insumos y por sobre todo, mano de obra para recoger las botellas y el plástico de los cestos de todo el partido pinamarense.

Desde el inicio han juntado 22.000 kilos de plástico, 25.000 kilos de cartón y 500 kilos de bolsitas plásticas. Y en cada fardo que en la planta compactan entran unas  600 botellas. Además, colaboran con la juntada de tapitas para el Hospital Garrahan en el que han recolectado 160 kilos de tapas en sus Tapitómetros, unos cajones de1,60 metros que han elaborado y pintado junto a niños del partido.

El arduo trabajo de la planta compactadora y el equipo de recolectores, no sería tal sin la ayuda y el aporte de los vecinos del partido de Pinamar. Gabriel Spina es fotógrafo, padre de familia y partícipe del reciclado. En su hogar destina tres cestos de basura para separar los residuos diarios, en ellos diferencia los residuos orgánicos, los inorgánicos y por otro lado, las botellas plásticas. “Antes de irme al trabajo, me llevo las bolsas con las botellas que juntamos en casa y las deposito en los cestos especiales. Para nosotros es parte de nuestra vida separar los desechos y contribuir a proteger el medio ambiente”, cuenta Gabriel.

Para los que poseen gran cantidad de residuos, difíciles de transportar; como ser restaurantes, hoteles y negocios, desde el equipo de recolección los retiran en la puerta del lugar. Y hay otros vecinos que deciden llevarlos directamente a la planta de compactación.

“La Fundación Ecológicade Pinamar se creó en 1991 y hemos hecho muchísimas cosas, editamos dos libros, estamos reconstruyendo la estación marítima cerca de Montecarlo, hacemos charlas y campañas de todo tipo. Somos poquitos pero perseveramos y necesitamos manos que nos ayuden a tener un mejor Pinamar y un mundo más limpio”, concluye Jennifer Pezzo.

 

Las claves del reciclado

  • El desecho o la comúnmente llamada basura es todo material que esté destinado al desuso, que no vaya a ser utilizado, recuperado o reciclado. Mientras que el residuo es aquel material sin valor para el usuario, pero con un valor comercial para su recuperación e incorporación al ciclo de vida de la materia.
  • Con el PET -botellas plásticas de gaseosas y agua- se fabrica fibra de poliéster usado para hacer cortinas, cerdas de escobas y cepillos.
  • Antes de llevar los envases para reciclar, se recomienda lavarlos y aplastarlos, para reducir su volumen. Esto es para que entren más en los cestos.
  • Evitar el uso de bolsas plásticas. Llevar siempre una bolsa propia de compras.
  • La basura orgánica es todo desecho de origen biológico, que alguna vez estuvo vivo o fue parte de un ser vivo, por ejemplo: hojas, ramas, cáscaras y residuos de la fabricación de alimentos en el hogar, etc. Con la basura orgánica se puede hacer la Composta que es un valioso abono para la tierra.
  • La basura inorgánica es todo desecho de origen no biológico, de origen industrial o de algún otro proceso no natural, por ejemplo: plástico, telas sintéticas, latas, etc.
  • Cuando se recicla, se evita que la basura sea enviada a los rellenos de la provincia.

 

 

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