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El Gran Otro | Sabado 16 de Diciembre de 2017

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Poemas – Julián MarcóPoems – Julián Marcó

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Julián Marcó

1980 – San Miguel de Tucumán

BIOGRAFIA

Francisco Ramón Gómez  (1922-1994) lector empedernido y autodidacta, escribió bajo el seudónimo de Julián Marcó, fue llamado el poeta jujeño. Nació en San Miguel de Tucumán,  emigró a San Salvador de Jujuy  por el año 48, allí  contrajo matrimonio y tuvo dos hijas, en el 52 fue galardonado en  los Juegos Florales de Jujuy con  el primer premio en poesía. Trabajó como periodista en diferentes medios gráficos  y radiales del Noroeste Argentino. En el año 60 volvió a contraer nupcias en Tucumán y tuvo cuatro hijas más. En la década del 70 fue colaborador del diario La Nación.
Su producción inédita de poesías y cuentos fue el  trabajo  de veinte años. La misma,  será publicada en el corriente año.

 

ETERNIDAD

 

Aquí estoy.
Solo.
Inmortal entre la greda,
Pensamiento puro
por el devenir
de un principio sin fin.

Estoy solo.
Carcomiendo el tiempo
Inmortal como yo.
Heredades
cargaron mis espaldas
y llevo el tiempo infinito
en mis ojos,
en mis manos,
y en este pecho sin edad,
donde el amor
me vuelve por los ojos
convertido no solo en semilla;
ciclo evolutivo
de mi… y de ti, carne de mi amor,
y de este pensamiento que te nombra
y que a veces te hereda mi soledad.
Por eso no muero nunca:
La sangre me recorre un cauce eterno
y dice cosas
que se repiten
por los siglos y los siglos:
pasiones y cantos,
tristezas y dolores.
Por eso
aquí estoy.
Solo,
Hombre inmortal,
Para que tú lo lapides
O amarlo puedas.

 

Tu Piel

 

Como una densa música de flores
tu piel emerge desde la noche
con la pura lujuria del verano

He nombrado tu piel,
arroyo fresco de violetas y suaves magnolias,
en donde el ojo del instinto mide
su soledad de adoración y gozo.

Tibio mármol de fruta
donde construyo amor a golpe de besos;
monumento al mejor delirio,
valle de claveles y vehemencias,
melodía digital para el deseo.

Almendra de volcanes y glaciares,
piélago de luna,
amor del durazno,
inmóvil arrebato fugitivo.
Tu piel provoca el cielo en mis manos.
y crece,
árbol de lluvia por mis venas.
Tu piel,
llenándome de cielos y de abismos

 

 

ASÍ

Así,
como una hoja de otoño,
desprendida del árbol de la vida
se mece al soplo de la brisa
sin encontrar reposo
o el norte que la ubique.
Así,
su alma y su sangre enamorada
no encuentra camino,
porque ignora el destino
ni la marca de su sino
que la identifique consigo.
sola,
Poblada de soledades
se estremece y piensa
en el lugar insondable
donde
no penetra el ojo humano.
Y donde su corazón yace
perdido en el misterio
que es el amor solo.

 

 

I

 

Pausa…
la distancia requiere descanso.
Paréntesis
en la larga caminata y el pensamiento.
Ahora comprendo;
comprendo como los sueños
dispersos en el comienzo
se juntan luego en preguntas
en interrogantes de la vida
y los hombres la plantean
y sé porqué el perfume efímero
de la rosa es más eterno
que la dura mejilla de la estatua…
y se porque amo, y porque comprendo
la débil estructura del junco.
Y la siempre,
inestabilidad del ser humano.
Como una estrella que a la distancia
somete al cielo con su fulgor,
aquello tan fugaz como la hermosura.

 

 

II

 

Voy por el juego fugaz
de la luz sideral
a buscar mi propia versión
del hombre…
Infinito y mortal
que rodó por los siglos
la corteza del aire
para luego instalar
sobre la tierra
su soberanía impoluta

 

Mentira…. Mentira…..

 

Ahí esta, sin rostro
manso cordero de Dios
destilando venganza
por estar de espaldas al sol.

 

Mentira…. Mentira

Y se convirtió en idea.

 

 

III

 

Buscar,
encontrarse,
reeditar los últimos capítulos
y formular el porqué y el cómo
Ahí es donde pienso…
Y casi silabeo mi pregunta:
Cuál es la razón
o el compendio esotérico
de toda esta poesía.
Si el corazón inmortal
es una piltrafa humana
Que late, late, late
por esa chispa invisible
que no sabe del dolor
ni de la alegría
¿chispa divina?
No se porque todo esto…Julián Marcó

1980 – San Miguel de Tucumán

BIOGRAPHY

Francisco Ramón Gómez  (1922-1994), an inveterate, autodidactcic reader, wrote under the pseudonym of Julián Marcó, and became known as the poet of Jujuy. Born in San Miguel de Tucumán, he moved in 1948 to San Salvador de Jujuy, where he married and had two daughters; in 1952 he was awarded first prize at Jujuy’s Floral Games. He worked as a journalist in various print and radio media in the northeast of Argentina. In 1960 he remarried in Tucumán and had four more daughters. In the 1970s he wrote for the daily La Nación.
His unpublished poems and stories, the work of two decades, will be published this year.

 

ETERNITY

 

I’m here,
alone.
immortal amid clay,
pure thought
for the future
of an endless beginning.

I’m alone.
Gnaw at time
immortal like me.
Land’s 
burdened my back,
I bear infinite time
in my eyes,
in my hands,
and this ageless breast,
where love
returns through eyes
that have turned into
more than seed;
evolution-cycle
of me … and of you, flesh of my love,
and of this thought that names you
and sometimes bequeathes you
my solitude.
It is for this I never die:
blood flows back on its endless course
and says things repeated
for ages and ages:
passions and songs,
sorrows and pains.
It’s why
I’m  here.
Alone,
man immortal,
to stone
or to love.

 

Your Flesh

 

Like flowers’ dense music
your flesh rises out of night
with a pure summer lust

I’ve named your flesh,
cool stream of violets and gentle magnolias,
where instinct’s eye gauges
its lonely worship, its joy.

Tepid marble of fruit
where love has built to the beat of kisses;
monument to the best of deliriums,
vale of carnations and vehemences,
digitalis’s tune tapped out for desire.

Almond kernel of volcanos and glaciers, 
lunar ocean, 
peach tree’s paramour,
rapture fugitive, motionless.
Your flesh rouses the heaven in my hands,
and grows,
a rain tree through my veins.
Your flesh,
which fills me with skies and abysses

 

Like So

 

Like so,
the way an autumn leaf,
loosened from the tree of life
flutters in breezes, 
finds no rest,
no north to place it.
Like so,
its soul, love-smitten blood,
can find no path,
not knowing its fate,
no destiny mark
to identify it.
All on its own,
peopled with solitudes
it shudders and thinks
in a place unfathomed
no human eye pierces.
And where its heart lies
lost in the mystery
that love alone is.

 

I

 

Pause…
distance requires rest.
Parenthesis
in a long walk, in thought.
Now I get it;
I grasp how dreams
scattered at the outset
later cluster into questions
queries put to life
and men propose them
and I know why the rose’s
brief perfume’s more eternal
than the hard cheek of a statue…
and I know why I love, and why I can fathom
the reed’s weak structure.
And the instability
always of a human being.
Like a star that at a distance
submits to heaven with all its brilliance,
that radiance fleeting as beauty.

 

II

 

I am passing by starlight’s
fleeting play
to seek out my version
of man …
Infinite, mortal
who for ages has circled
the bark of the air
to later set
upon the earth
his sovereignty unsullied

 

I’ve lied …. It’s a lie …

That’s him there, faceless
meek lamb of God
distilling vengeance
for not facing the sun.

 

A lie… It’s a lie

And by now an idea.

 

 

III

 

To search,
find oneself,
reedit the last chapters
and formulate the why and the how
That’s where I think…
And I almost divide
my question in syllables:
What is the reason
or the arcane summation
of all this poetry.
If the heart everlasting
is so much human meat
that beats, beats, beats
through the unseen spark
that knows nothing of pain
of joy (divine spark?)

why all this, I wonder…