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26 octubre, 2012

Infancia clandestina representará a la Argentina en la carrera por la nominación al Oscar y también fue seleccionada para competir en la próxima edición de los premios Goya como mejor película iberoamericana.

 

Por Marcela Jelen

  

Infancia clandestina, película creada por Benjamín Ávila, protagonizada por Natalia Oreiro y Ernesto Alterio, cuenta la historia de Juan, un niño de 12 años y su familia. En realidad, Juan será Ernesto, ya que sus padres son jóvenes militantes montoneros que retornan del exilio de manera clandestina, en el contexto de la Contra ofensiva, allá por el año 79.

Ir a la escuela, jugar en la plaza, festejar un cumpleaños, ir de campamento o enamorarse son cuestiones que pueden ocurrir en esa etapa de la vida. Pero el conflicto se presenta cuando la vida transcurre en plena dictadura y clandestinidad militante. En este marco, el uso del lenguaje debe estar bajo extremo control, ya que los modos de nombrar/se pueden poner en riesgo a toda la familia.

En este sentido, Infancia clandestina es una historia que aporta una nueva mirada sobre la militancia, la clandestinidad y la vida cotidiana de una familia a fines de la década del 70. Y esta mirada que nos guía, en tanto espectadores, es la de Juan/Ernesto. Y así se sostiene a lo largo de todo el relato.

Escribir sobre cine es intentar construir sentidos sobre la historia que se nos presenta. Cuando una película logra conmovernos y, a consecuencia, nos invita a reflexionar, cabe preguntarse acerca de la relación que se propone entre la formalidad discursiva y el contenido narrado. Esta historia plantea una relación rica que no subordina una forma a otra. Y es allí donde radican su atractivo, su belleza y su crudeza.

Infancia clandestina propone una historia compleja y lo hace apoyada en un relato audiovisual sólido.

En los momentos en que la muerte, la violencia y la brutalidad represora se ponen en escena, esto se hace por medio del recurso de la animación. Y es allí donde justamente la palabra no tiene cabida. ¿Cuáles serían las palabras justas? ¿Acaso existen?

Parece que aún nos falta mucho más por decir sobre nuestra historia reciente y que todavía, como sociedad, necesitamos que aquellos que saben cómo nos sigan hablando. Y aquí se abre una pregunta que este relato sabe responder. ¿Cómo representar uno de los traumas más brutales de nuestra historia, que continúa teniendo consecuencias en nuestro contexto actual? ¿Qué merece ser mostrado y qué sugerido? Ante la muerte y la desaparición, nuestra mirada es despojada. No vemos lo que les ocurre a los personajes, no vemos lo que él niño ve, la representación nos deja fuera. Y por esa decisión el relato cobra mayor intensidad y fuerza narrativa.

Es una historia sobre nuestra historia, que aporta una perspectiva nueva, y esta es una perspectiva que vale la pena conocer. La invitación está hecha.

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 Infancia clandestina

 

(Argentina, 2012)

Dirección: Benjamín Ávila.

Guión: Benjamín Ávila y Marcelo Müller.

Fotografía: Iván Gierasinchuk.

Intérpretes: Natalia Oreiro, Ernesto Alterio, César Troncoso, Cristina Banegas, Teo Gutiérrez Moreno.