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El Gran Otro | Miťrcoles 18 de Julio de 2018

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Satyagraha de Philip Glass en el Met

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Por Osvaldo Andreoli

 

El aclamado Philip Glass, ¬Ņm√ļsico oficial del establishment bienpensante? Del an√°lisis de la reveladora puesta en escena de la √≥pera Satyagraha a las resonancias de la revolucion tecnologica v√≠a sat√©lite, en vivo y en directo; del budismo Zen y la contracultura al sentido pr√°ctico americano.

Asistimos a una funci√≥n reveladora, m√°s all√° de las disputas y debates por el sonido en la sala del teatro El Nacional, donde se vieron involucrados espectadores, abonados, habitu√©s, t√©cnicos y la propia Fundaci√≥n Beethoven. Las malas lenguas aducen que las quejas son promovidas por la competencia. Espect√°culo aparte, la √≥pera filmada, aun en vivo y en directo, se diferencia de la original en su recinto ac√ļstico.

Satyagraha es una √≥pera en tres actos estrenada en 1980. Junto con Einstein en la playa y Akhenaton forma parte de una tr√≠ada dedicada a hombres que cambiaron el mundo. No es una biografia de Gandhi, sino la exposici√≥n de un concepto. La ¬ęinsistencia en la verdad¬Ľ origina un sistema de vida y acci√≥n contra la injusticia y la discriminaci√≥n; la resistencia pac√≠fica desemboca en la desobediencia civil. Glass decidi√≥ usar como tema la lucha en Sud√°frica, un antecedente de la independencia de la India.

Philip Glass en pantalla

El compositor explicó desde el backstage del Met (para una audiencia de 1600 salas en 51 países) que cada acto nombra a un representante del pasado, el presente y el futuro de Gandhi. Comienza con Tolstoi, sigue con Tagore y culmina con Luther King, quien lideró el movimiento por los derechos civiles. Los textos en sánscrito provienen del Bhagavad Gita; de allí que la ópera no tiene diálogos, sino que los personajes repiten las palabras a la manera de un mantra o salmodia. No hay subtítulos, sino que el texto se exhibe al principio de cada escena.

Como de costumbre, el protagonista del espectáculo es el Met. En los momentos previos a la función se veía, detrás del presentador de marras, a una actriz que se entrenaba corporalmente en el piso del escenario, como un anticipo del grupo Improbable Theatre, de gran despliegue junto a la Opera Nacional de Inglaterra en esta producción de Phelim McDermott.

El tenor Richard Croft tuvo un protagonismo resaltado en los primeros planos de las imágenes de alta definición. Con una máscara hierática, concentrado en actitudes y posturas, por momentos, sus mínimos rasgos gestuales recordaron al Dirk Bogarde de Muerte en Venecia. Subió al podio a un director argentino, Dante Anzolini.

La orquesta de Glass est√° formada por √≥rganos e instrumentos de cuerda y de viento. Las voces oper√≠sticas tradicionales y el coro tienen un rol importante. La voz y la orquesta est√°n entrelazadas en texturas orquestales grandiosas y radiantes. Arias, d√ļos, tr√≠os, cuartetos, un sexteto y grandes partes corales combinan un lenguaje de la l√≠rica tradicional con el minimalismo. El triunfante Anzolini declar√≥ haber aplicado ideas del fraseo que provienen de la √≥pera italiana.

Sin embargo, el car√°cter esencial de la po√©tica musical minimalista de Philip Glass, que √©l prefiere llamar ¬ęm√ļsica con estructuras repetitivas¬Ľ, tiende a negar el principio de variaci√≥n que rige la tradici√≥n cl√°sica y rom√°ntica europea. Vocalmente servida por una suerte de salmodia, prolongada y reiterada, es un tipo de canto hind√ļ cuyas vibraciones provocan un estado de letargo o sosiego hipn√≥tico, un estado de trance, a veces de exaltaci√≥n, t√≠pico de la plegaria, o de un mantra. Se exige sincronizaci√≥n para repetir la misma frase decenas de veces en una lengua muerta. El sector masculino del coro que pasa veinte minutos repitiendo un obstinado ah-ah-ah-ah en un mismo tono representa a los europeos enfurecidos que persiguen a Gandhi (y quiz√°s a los detractores ¬ęoccidentales¬Ľ del propio compositor, o a ciertos porte√Īos que prefirieron exiliarse hacia un caf√©, despu√©s del primer acto en el Teatro El Nacional).

Esa est√©tica o po√©tica musical responde a una √©tica o creencia del compositor que afronta los riesgos de la monoton√≠a, de estructuras arm√≥nicas con recurrentes registros y tonalidades, transportes y secos finales, donde a un silencio sucede una irrupci√≥n. Los √≥rganos sabrayan ese car√°cter lit√ļrgico-musical.

Recreo teatral, mu√Īecos gigantes y cabezudos

El metal corrugado y el papel de peri√≥dico son la clave de una escenograf√≠a donde se juega creativamente con ganchos de ropa, cinta adhesiva, sillas o l√°mparas de mano, y el impacto de los enormes mu√Īecos de papel mach√©. El metal de chapas o persianas se colorea con las luminarias. Ese dise√Īo escenogr√°fico, cerrado en semic√≠rculo, tiene aperturas que permiten entradas y salidas. Arriba, una ventana enmarca, en cada acto, a Tolstoi, Tagore y Luther King. Los actores tambi√©n manipulan a los puppets, mu√Īecos gigantes que simbolizan al Principe Arjuna y al Dios Krishna.

En el campo de batalla m√≠tico del primer acto, un grupo detr√°s de Gandhi despliega diarios sobre los que se proyectan las palabras Arjuna y Krishna. Los mu√Īecos gigantes se enfrentan, servidos por zancudos. La batalla ocurre detr√°s de los cantantes que parecen relatar acontecimientos hacia el p√ļblico. La escena se desdobla en dos planos, con un distanciamiento “√©pico”.

Todos se descalzan y colocan sus zapatos en hilera en la boca del escenario. En la escena siguiente, bajan perchas colgantes donde Gandhi y sus acólitos cuelgan sus sacos como un despojamiento que preanuncia un cambio interior.

En la Granja Tolstoi, las familias viven en ¬ęcooperativa¬Ľ y se involucran en el principio del Satyagraha, ¬ęuna lucha en pro de la verdad¬Ľ para la autopurificaci√≥n y autodependencia. La acci√≥n desinteresada afirma la vida interior. En la escena siguiente, los mu√Īecos cabezones rodean y hostigan a Gandhi (parecen los grotescos personajes que caricaturiz√≥ Grosz durante la Rep√ļblica de Weimar).

Espacio imaginario, proyección del mensaje y metáfora escénica

En el √ļltimo acto, el semic√≠rculo de metal corrugado se abre a foro sobre un fondo de cielo azul. En lo alto se levanta una tarima donde sube Luther King (que bien podr√≠a ser confundido con Obama). De espaldas, recortado contra el cielo, arenga a una supuesta multitud (o al mundo) en el espacio imaginario ampliado hacia atr√°s. Gesticula con movimientos ralentados, acordes con los largos compases reiterativos. Las c√°maras rob√≥ticas no pierden detalle y destacan por momentos el dedo elocuente del orador. La imagen final re√ļne esa gesticulaci√≥n con la letan√≠a del canto de Gandhi, que permanece en la base de la tarima y de frente al p√ļblico. En un contrapunto audiovisual y oper√≠stico, el teatro cantado equipara el mensaje de los personajes, pero hay otra met√°fora sugerente: para disuadir a los seguidores de Gandhi, se descuelgan desde los ¬ębalcones¬Ľ polic√≠as antidisturbios actuales, lo que asemeja aquella marcha de Newcastle en 1913 con los indignados de hoy en Wall Street.

Espacios sonoros meditativos

Junto a un p√ļblico que recibi√≥ la √≥pera con benepl√°cito, hubo espectadores exasperados o agobiados por la tarde calurosa de Buenos Aires. Algunos se retiraron durante la funci√≥n o en los intervalos. No estaban predispuestos para la escucha de la po√©tica y la est√©tica de Glass, una m√ļsica meditativa que sumerge en un mundo singular, con enfoques de otra cultura ligada al orientalismo y al budismo Zen que abraz√≥ Glass en la √©poca de la trilog√≠a. Se da una mixtura con la tradici√≥n musical de Occidente ‚ÄĒseg√ļn el org√°nico‚ÄĒ, que Anzolini supo combinar, con el margen permisivo del propio compositor.

Otros espectadores, sosegados y meditabundos parecieron sumergirse en los efluvios sonoros de onda larga, en las vibraciones alfa, sobre todo en la letan√≠a del acto final. Los aplausos en el Teatro El Nacional hicieron eco a los del p√ļblico del Met, que ovacion√≥ a Philip Glass.

Retiradas y batallas

Al salir del teatro, mezclado entre los espectadores y mis cavilaciones, un asiduo concurrente musit√≥ a mi o√≠do: ¬ęConvengamos que lo de Glass es aceptable, pero esa serie de acordes arpegiados, consonantes y repetitivos que caracterizan su estilo, suele resultar excesivo¬Ľ. El suspicaz music√≥logo opin√≥: ¬ęClaro que s√≠, en el tercer acto Luther King pod√≠a ser confundido con Obama como sucesor de Gandhi. Tenga en cuenta que Obama est√° volviendo a ser el pol√≠tico que sedujo a los norteamericanos, m√°s preocupado por la crisis econ√≥mica que por ganar la guerra¬Ľ. ¬ęA nosotros nos competen otros presupuestos que permiten estas transmisiones v√≠a sat√©lite en HD¬Ľ, interrumpi√≥ otro asiduo concurrente, ¬ęel respaldo de Toll Brothers, y sobre todo Bloomberg, el sponsor corporativo global de The Met Live in HD, pero sin olvidar la generosidad de la Fundaci√≥n Familia Neubauer, sponsor fundador¬Ľ.

Mientras tanto, en Nueva York, la √≥pera tuvo una inesperada derivaci√≥n. En la calle se manifestaban los ¬ęindignados¬Ľ y Philip Glass se uni√≥ a ellos, prolongando sus mantras. Las l√≠neas finales de Satyagraha fueron repetidas varias veces por la concurrencia. Lou Reed y Laurie Anderson estaban presentes en la demostraci√≥n de Occupy Wall Street frente al Lincoln Center. La protesta estaba dirigida no contra la √≥pera en s√≠, sino contra la disparidad entre su mensaje moral y la maquinaria financiera de las corporaciones del arte. El compositor cruz√≥ una barricada instalada a lo largo de la acera. ¬ŅSe ha convertido Glass en el m√ļsico oficial del establishment bienpensante? El budismo Zen y la contracultura de otras d√©cadas parecen estar impregnadas del ¬ęsentido pr√°ctico americano¬Ľ que mentaba Federico Engels.