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El Gran Otro | Martes 22 de Agosto de 2017

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Un pueblo, otra historia

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Entrevista a Gonzalo Tobal, director de Villegas, filme presente en el festival de Cannes 2012. Viaje emocional a la pampa productiva del siglo XXI.

 

Por: Barbara Roesler

 

Leer la sinopsis de Villegas fue para mí una grata sorpresa. Me topé con ella por casualidad, revisando el programa del último Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, BAFICI. Y ahí estaba, contando una historia que bien podía ser la mía. Dos primos de treinta y pocos años a los que el azar de la muerte de su abuelo hizo reencontrar; un viaje a su ciudad natal, General Villegas, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, para el entierro; y el redescubrir/desenterrar las raíces lleva a que los protagonistas se topen con una realidad: son más parecidos de lo que piensan, sus diferencias no tienen nada de insalvables.

La película fue parte de la selección oficial argentina del BAFICI y ganó en ese certamen el premio como Mejor Película de la Asociaciónde Cronistas Cinematográficos de la Argentinay la mención especial como Mejor Película del premio FEISAL (Federación de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina). Luego viajó a Cannes junto con Un elefante blanco, película de Pablo Trapero protagonizada por Ricardo Darín. Allí, asegura Tobal, Villegas fue «muy bien recibida».

¿Cómo nace la historia?

La verdad es que la película nace de varios lados, no nace como historia única originalmente. El primer puntapié lo dio Nacho (Rodríguez), mi amigo, que tiene familia ahí. Con él, un poco por casualidad, paramos tres días en Villegas, camino a Buenos Aires desde Mendoza. Nos quedamos en la casa de los tíos. De ahí me quedó un interés, me llamaron la atención algunas cosas, conocimos lugares que después aparecen en la película, saqué fotos… Pero nada más que eso, nada más pensar «qué bueno sería hacer una película acá». Por otro lado, surgió de los actores, con los que tenía desde hacía tiempo muchas ganas de trabajar. A (Esteban) Bigliardi (Un mundo misterioso) lo conozco hace mucho, ya habíamos trabajado juntos y además somos amigos. Y a Esteban Lamothe (El estudiante) lo conocí a través de él. Estaba buscando cosas para hacer con ellos. Y todo esto se juntó cuando, estando yo en Francia en un viaje por un mes, falleció mi abuelo en Buenos Aires. Ante la imposibilidad de venir, surgió un poco la idea de viajar para un entierro de alguien cercano; empecé a imaginarme qué podía pasar en ese espacio-tiempo que se impone en un momento en el que uno está movilizado… Es un «volver», de alguna manera, obligado. Además, lo que tiene de particular es que en algún punto se retarda la descarga emocional, porque no sólo se trata de ir y estar con las personas que tenés que estar sino que tenés en el medio un recorrido importante de espacio y de tiempo en el que pueden pasar cosas, y a eso le sumás el reencuentro, porque también el viaje favorece el reencuentro con alguien que fue muy cercano y que hace tiempo no compartía cosas. Un poco esos fueron los disparadores.

La road movie, que forma una parte importante de la película, no solo implica la idea de viaje de un destino a otro sino un viaje a la infancia, a reencontrarse con esta otra persona que hace mucho no ve… ¿Planteaste la película por ese lado también?

Sí, me gusta eso. Había hecho un corto que también era un viaje y venía investigando el género (Ahora todos parecen contentos, 2007, presente en el festival de Cannes de ese año). En general me interesa, me parece que tiene algo muy cinematográfico… También hay algo de la metáfora de la vida en los viajes, en el recorrido que se hace. Es un recorrido impuesto, una estructura muy clara en la que van pasando cosas alrededor, y uno además se enfrenta a ciertas situaciones.

La idea de viaje tiene entonces un peso muy importante, al margen de los kilómetros…

Sí, súper importante. En realidad, después surgió algo que para mí es bastante interesante, que es que se terminó volviendo un viaje emocional. Toda la película narra un viaje que dura tres días, pero la road movie solo ocupa un tercio. Después los primos llegan, el entierro tiene lugar, pero el viaje sigue, siguen los reencuentros, sigue el viaje emocional de ellos, y termina cuando vuelven. Yo creo que el viaje y la situación de muerte son disparadores para el viaje interno de ellos dos y todo lo que les pasa a partir de eso.

¿Cómo describirías a los personajes?

Son dos primos muy diferentes, pero en el fondo parecidos. En un principio, se muestran como totalmente opuestos. El momento que toma la película los engancha así, a uno a punto de casarse, como en una especie de vida un poco de éxito, digo de éxito para sus 30 y pocos años, con un trabajo estable… Sería una idea un poco montada de éxito, como «comprando» cierto modelo de vida obligatorio para esa edad, con auto, con el departamento lindo y arreglado. Y al otro, que ya de por sí es una especie de rockero medio frustrado, que no hizo demasiado en su vida pero que a la vez es súper curioso, se interesa por las cosas pero es emocionalmente exagerado, la película lo toma en un momento muy particular: en algún punto, está sintiendo un poco el fracaso. Y bueno, eso es lo que de a poquito va saliendo en el reencuentro. En realidad, tienen diferentes formas de ver la vida, pero también lo que va pasando es que se van reencontrando con eso que son en esencia, y al final terminás viendo que a pesar de las diferencias son «del mismo palo».

El escritor Manuel Puig, oriundo de General Villegas, fue uno de los artistas que retrató esta ciudad. ¿Encontrás alguna relación entre lo que él escribió y lo que vos hiciste?

Había leído a Manuel Puig antes. Pero, en realidad, la película la encaré desde otro lugar. Creo que un poco le escapa —y lo digo con cierto orgullo— a lo previsible de lo que podría ser. Respeto a Puig, me parece un genio de la literatura. Hay algo muy fuerte entre Villegas y Puig, llevó a que me lo pregunten un montón, pero en realidad la película pasa por otro lado. Una de las diferencias que encuentro es cómo me gustó pensarla a mí. Manuel Puig es de ahí, criado ahí, conocía el pueblo como la palma de su mano, de hecho lo nombra diferente —Coronel Vallejos—, nunca lo nombra como General Villegas, de alguna forma lo quiso «camuflar». Yo siento que probablemente lo que él escribió se parezca más, o hay algo del retrato que él hace de ahí que probablemente sea más fiel. En cambio, en mi caso, que no soy de ahí, el procedimiento consistió en tomar desde afuera un lugar que existe, para crear un pequeño mundo en el que viven los personajes, al que regresan… De hecho, se llama Villegas porque, a diferencia de Puig, no siento que tuviera que cambiar el nombre. La película se nutre totalmente de Villegas, hay un diálogo, viajé mucho hacia allá para escribir el guión. El procedimiento fue un poco a la inversa de Puig. Yo tomé un lugar que existe, desde la distancia, para inventar un mundo de ficción; él, en cambio, reflejó el retrato de lo cercano transformado en otra cosa, también ficcional.

Además, el contexto de los relatos de Puig se sitúa setenta años atrás…

También hubo mucho de eso que me interesó. Creo que desde el principio, y en general fue también un norte a seguir, estuvo la intención de crear un relato contemporáneo de ese lugar, del tipo de gente, del modo de vida que, para mí, se aleja de la idea de «pueblo chico, infierno grande», que no es para nada una serie de estereotipos de «lo pueblerino», de los relatos de ficción más asociados a los pueblos. Digo pueblo, pero sé que es una ciudad chica… La película pasa totalmente por otro lado. Ni siquiera hay una intención de separarse de estos modelos, simplemente no tienen que ver con lo que hicimos. También tiene de interesante poder trabajar corriéndose del típico relato del pueblo, más cuando tampoco soy de ahí y no lo hubiera podido hacer. Ese es el sentido un poco de la película, corre por un carril diferente y sí tiene como un retrato, yo diría bastante moderno y contemporáneo, de un modo de vivir que tampoco se ha retratado mucho en las películas.

La originalidad de la película está un poco también en mostrar la idea del campo hoy

Claro. Hay varias películas argentinas que muestran el campo, pero desde otra perspectiva. Un poco el enfoque nuestro fue el de apuntar al campo productivo; la película está relacionada con eso y con ese universo de una clase media que vive del campo, dedicada al campo y tiene su perspectiva ahí, y la relación con el campo productivo que tiene la nueva generación. Es también lo que sucede en muchos lugares de la Argentina y de la provincia de Buenos Aires.

El filme está protagonizado por Esteban Lamothe y Esteban Bigliardi, y contó con la participación de gran cantidad de villeguenses, entre ellos Ana Uriarte, Horacio Pugnaloni y Christian Francucci, todos salidos de un casting  en el que también se eligieron el resto de los personajes y extras. Fue realizado con los apoyos principales del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y la Municipalidad de General Villegas, en coproducción con Holanda y Francia. A nivel mundial, ya recorrió el Festival Internacional de Múnich-Spotlight y el Festival de Cine del Mar, de Punta del Este, donde ganó el Premio del Público como Mejor Película. En breve será presentada en el London Film Festival y en el Festival de Cine de Israel. En el país ya fue vista en Rosario y en las ciudades bonaerenses de Bolívar y Ameghino. Y, por supuesto, en General Villegas, donde colmó todas las expectativas.

«Muchos, cuando la vieron, me dijeron que no podían creer que su lugar era tan lindo; pero muchas veces pasa, es diferente la mirada de uno que viene de afuera. Ve cosas distintas”, contó Tobal.

El estreno comercial mundial será en Francia, mientras que a las salas nacionales llegará entre febrero y marzo de 2013.

Leer la sinopsis de Villegas fue para mí una grata sorpresa. Nacida en el Conurbano pero hija de villeguense, pasé parte importante de mi vida en esa ciudad. Ya con treinta y pico, los encuentros con la familia son ahora muy distintos, pero siempre queda ese gustito dulce de la infancia lejana. Ahí está, contando una historia que bien puede ser la mía.

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Trailer de Villegas: http://vimeo.com/49342201