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El Gran Otro | Sabado 21 de Octubre de 2017

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Una ficción que se presenta como verdadera

Una ficción que se presenta como verdadera

Por Margarita Gómez Carrasco

«Todo ser humano es un artista» dice Joseph Beuys a lo cual añadiré que tampoco hay limites de edad para quien se siente convocado a la tarea de la producción artística. Este pensamiento que sobrevuela, lo encarna la artista emergente Olga Traferro, su sensibilidad y ojo privilegiado logran coagular momentos utilizando como dispositivo su cámara fotográfica. Olga fue seleccionada para el Festival de la Luz y su obra – una serie narrativa que nos transporta a la India- puede observarse en el Espacio de Arte de la EAF- Pilar-. En esta serie, la artista construye un registro de imágenes cargadas de simbolismos en las que prevalece el detalle y la gestualidad, por otro lado, en la serie Atlántida– que expondrá en breve- experimenta con imágenes no figurativas, provocando al espectador e impeliéndolo a pensar.

¿Como empezaste a incursionar en el mundo del arte?

 Soy de la generación que cumplió 20 en los ´60s, una época en que el arte en todas sus formas era un boom en nuestro país. Buenos Aires era una Fiesta, así que siendo estudiante era muy difícil mantenerse al margen de toda esa movida – aunque más no fuera como simple espectadora.

Mirando hacia atrás podría decirse que mi primer contacto con la fotografía como algo diferente a las fotos familiares de los cumpleaños y vacaciones, fue curiosamente a través del cine y de una película icónica de la época: Blow Up de Antonioni. La escena en que el fotógrafo revela en tiempo real el rollo que tomó en el parque y descubre el crimen que él presenció pero no vio, me marcó. Pero aunque la impresión fue muy fuerte, quedó en estado latente durante años mientras trataba de armar una familia, criaba a mi hijo y repartía todo mi tiempo en esos menesteres y no tenía una participación activa en el mundo del arte.

Recién hace unos 5 años tuve mi primera cámara digital – y tiempo para comenzar a ahondar en esa especie de complicidad entre el ojo y la cámara que le ayuda a descubrir lo que puede haber más allá de lo que ve a simple vista.  Puede ser por ejemplo la ironía de una situación callejera, me gusta sorprenderme con situaciones o temas que surjen inesperadamente y en ese sentido no puedo dejar de ver a Garry Winogrand o Vivian Maier. Mis intereses en cuanto a la fotografía son variados y también me entusiasman las fotografías abstractas.  Igual que en Blow Up, cuando luego de ampliar repetidas veces un detalle de la escena real, el mismo se desfiguraba hasta convertirse en algo irreconocible y distinto.  Uno de los proyectos en los que trabajé últimamente se llama Atlántida. Consiste en fotografías de paisajes utópicos de la Atlántida creados a partir de la ampliación de detalles de objetos cotidianos. En ese caso, como dice  Fontcuberta, «la fotografía miente».

¿Con que tema fuiste seleccionada para el Festival de la Luz?

 Con una serie sobre los Bishnoi, un grupo religioso que vive principalmente en el desierto de Thar en el noroeste de la India.

¿Que nos podes contar a cerca de la serie de Atlántida?

En El Beso de Judas Joan Fontcuberta dice «toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera. Contra lo que nos han inculcado, contra lo que solemos pensar, la fotografía miente siempre, miente por instinto, miente porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa. Pero lo importante no es esa mentira inevitable. Lo importante es cómo la usa el fotógrafo, a qué intenciones sirve. Lo importante, en suma, es el control ejercido por el fotógrafo para imponer una dirección ética a su mentira»

Con esa premisa en mente he logrado rescatar antiguas imágenes hasta ahora inéditas de la mítica Atlántida y así descubrir al mundo sus gélidas mesetas, costas ignoradas, aguas mansas, amaneceres y puestas del sol de inusitada y apacible belleza.

Dice Boris Groys a cerca de las propuestas artísticas contemporáneas como utopía: «la responsabilidad estética es una obligación que todo ser humano tiene que asumir frente a la apariencia del mundo…” Olga se apropia de este pensamiento para devolverle al público, su propia visión del mundo y la vida convertidos en obra de arte.