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El Gran Otro | Domingo 22 de Octubre de 2017

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Yao Jui-chung Profeta en su propia tierra

Yao Jui-chung Profeta en su propia tierra

Margarita Gómez Carrasco
Traducción de Roberto Adler

Yao Jui-chung es un artista desafiante y versátil, que ocupa en la actualidad un lugar destacado en el circuito internacional del arte. Nació en 1969 en Taipéi, capital de Taiwán, y su trabajo incluye instalaciones, fotografías, performances, videos, obras sobre papel y esculturas. Yao también es profesor de la Universidad Nacional de las Artes de Taipéi, crítico de arte, curador e historiador. Con la misma pasión con la que crea sus obras, se ocupa de promover el arte contemporáneo taiwanés a nivel nacional e internacional. Representó a Taiwán como parte del Facing faces-Taiwan en la Bienal de Venecia y la Trienal Internacional de Arte Contemporáneo de Yokohama 2005.
La obra de este artista gira en torno a temas como la identidad nacional y cultural de Taiwán, a partir de un desafío de las órdenes tradicionales para lograr reinterpretar las narrativas históricas y presentarlas de un modo distinto, haciendo hincapié en la investigación y la problematización de las relaciones históricas de Taiwán con China y otras potencias coloniales.

¿A qué edad y en qué circunstancias comenzó a interesarse por el arte?
Alrededor de 1987, cuando tenía dieciocho años, escuchaba a Pink Floyd y también leí un libro de entrevistas a Marcel Duchamp y vi las obras de Yves Klein. Entonces, comencé a plantearme qué es el arte y para qué está.

¿Por qué eligió la fotografía?
La fotografía es solo uno de mis caminos creativos. Pienso que la fotografía tiene un poder para atravesar la realidad.

¿Podría elegir una fotografía que lo represente y contarnos por qué motivo?
En 1994, realicé una obra en acción llamada Territory Take Over (La apropiación del territorio) La mayoría de los artistas taiwaneses que actuaron antes de mi generación mantenían una actitud negativa e impotente hacia la Historia. Pienso que esto era más una posición política que estética. El colonialismo ha sido, sin duda, una pesadilla para el Tercer Mundo, pero una excesiva indulgencia y victimización no ayudan a nadie, sobre todo, para enfrentar el futuro. En esa época, Taiwán estaba envuelta en un debate acerca del nativismo, lo que me llevó a preguntarme por qué el nativismo, ¿qué es lo subjetivo? Con mis obras, no quise realizar un refrito de dolorosas historias, sino que elegí la sátira y el humor. Así, me fotografié orinando en exteriores, parangonando la colonización ilegal como un perro salvaje que marca su territorio. En Taiwán, orinar en exteriores sobre el piso es ilegal, pero usar su propio inodoro portátil está bien. Con los pequeños inodoros dorados colocados delante de mis obras y el juego de palabras (ya que mierda e historia son homófonos en el idioma mandarín) quise sugerir las estrategias de autolegitimación usadas a menudo por los colonizadores. Con aquellas, quisieron adornar sus decididamente oscuras historias (historias de mierda, en realidad). Mi obra de 1994, Territory Take Over (La apropiación del territorio), estaba relacionada con mi afición a escalar las montañas de Taiwán que tuvieran más de tres mil metros. Una vez, mientras trepaba a la montaña de Jade (el pico más alto de Taiwán con 3954 m), me sentí muy confundido ante la impresionante estatua de Yu Youren erigida en la cima. Como realmente necesitaba ir al baño, oriné al lado de ella. Esto me dio la idea de crear obras de arte en las que orinara en varios lugares de Taiwán. Posteriormente, leyendo por primera vez acerca de cuatrocientos años de historia de Taiwán (durante la época de la Ley Marcial no se nos enseñaba historia de Taiwán, sino que la mayoría de la gente de mi generación estudiaba historia del KMT en la escuela1) decidí realizar estas obras de arte en los lugares donde los diversos colonizadores entraron por primera vez en Taiwán. Posé para las fotos completamente desnudo para aumentar la verosimilitud de los resultados, ya que los perros no usan ropa. Como soy por naturaleza un introvertido, estuve indeciso por meses antes de galvanizar mi naturaleza de animal salvaje, para marcar territorio de la única manera que puede hacerlo un perro: desnudo y con orina. En última instancia, esas odoríferas fotografías se transfundieron en mi obra posterior con su intenso sabor geopolítico.

¿Podría describir la fotografía Attacking the mainland Action series, de 1997, en referencia a su formato, tamaño, relación con el tiempo y el espacio, estilo y temática?
Básicamente, mi cinismo e irreverencia en este trabajo son una reacción crítica a la visión de la así llamada ortodoxia china en Taiwán. Parece que la historia siempre es escrita por los vencedores, pero la visión histórica de los vencidos o marginados muchas veces es más creíble, o por lo menos, tiene un valor de referencia. La historia moderna de Asia, o la de China, es un relato de luchas contra la colonización occidental y está relacionada con los complejos temas de la fuerza colonizadora de la modernidad y la modernización global. Yo no intenté discutir esos temas en las obras que mencionaste. Traté acerca de ellos en la serie posterior, Roaming around the Ruins (Paseando alrededor de las ruinas), pero, en cambio, esta obra tenía una conexión directa con mi búsqueda de identidad.
Mi padre fue un miembro del partido KMT que se refugió en Taiwán en 1949, y el único sostén espiritual para la gente de su generación estaba en sus planes para retornar al continente. Sin embargo, al KMT le fue muy difícil eliminar a los comunistas durante las primeras etapas de la guerra civil y la ascensión de Mao Zedong durante la Larga Marcha2, lo que reconfiguró la necesidad de resistir a los comunistas del continente y el fracaso final del plan del KMT. Los refugiados de segunda generación, como yo, estábamos atormentados por una sensación de ingravidez causada por nuestra larga diáspora (por ejemplo, estábamos limitados en nuestro conocimiento de la historia de Taiwán, y los nombres de los lugares del continente que habíamos memorizado en el colegio estaban congelados en 1949, por lo que estábamos seriamente fuera de sincronismo con la realidad). No había ninguna represión política que pudiera borrar nuestro destino inevitable, o el hecho que nuestra historia no estuviera ligada a la tierra y desafiaba la gravedad. Por el contrario, aquella coerción hacía la situación aún más absurda. En mis fotografías Recovering Mainland China (Recuperando China continental), soy como un fantasma errante o quizás un soldado retirado, de excursión. De cualquier manera, la figura en cada fotografía no soy yo, sino que pretende representar una generación que no pudo escapar de su destino histórico. Las situaciones políticas sugeridas por los fondos de las fotografías fueron cuidadosamente seleccionadas, al igual que las vestimentas. Inclusive, los efectos del deterioro de estas fotografías en blanco y negro fueron meticulosamente agregados.
En octubre de 1996, cuando me fotografié saltando en varios sitios históricos en Beijing, nunca imaginé que, por ir saltando hacia el pasado, estuviera, de hecho, reescribiendo su futuro, mientras que yo había esperado evitar que ciertas imágenes previamente congeladas por una realidad histórica se consolidaran, no imaginé que las nociones preconcebidas de estas imágenes históricas fueran borradas por efecto de la diversión de la audiencia, o que mi humor resultaría en una reinterpretación continua de estos lugares históricos.

¿Cómo es su proceso de producción artística y cuánto tiempo le lleva trabajar sobre determinado tema?
Existe, ciertamente, un elemento de continuidad en mis trabajos, pero seguro que no comencé mi obra con este propósito. Parece que algunas cosas me llaman, y cada vez que termino una obra de arte, aparece otro problema esperando para ser resuelto. Por ejemplo, me surgió la idea de orinar donde los extranjeros habían hecho incursiones en Taiwán para mi obra La apropiación del territorio, cuando estaba en la cima del pico más alto de Taiwán pensando acerca de Taiwán. Se me ocurrió la idea para Recover Mainland China-Temple of heaven (Recuperando China continental) (1994-1996) durante mi servicio militar en la Fuerza Aérea. Me arrojé al torrente de la historia moderna de China porque me sentía emparentado con don Quijote, porque él también enfrentó una época extraña y mutante. Por lo tanto, la idea para esta obra llegó de China, que está del otro lado del estrecho de Taiwán. El mundo es para todos (1997-2000) trata de las comunidades chinas que viven en el extranjero. Parece como si estas tres obras fuesen una la continuación de las otras, pero, en realidad, están unidas como las capas de una cebolla. Pelar una capa revela naturalmente la siguiente. También existe un poco de teatralidad, pero mucho menos que la política subyacente bajo estas obras de arte. La idea de una reversión en mi obra posterior, Long March: Shifted The Universe (La Larga Marcha) (2002-2004), es también una metáfora: si la historia pudiese ir para atrás, entonces, las tres series previas de obras no existirían. En realidad, la historia no se puede cambiar, pero nuestras actitudes acerca del pasado pueden ser modificadas a través del arte. La tradición puede ser modificada, pero, primero, debemos cambiar nuestra forma de ver y pensar. Tanto mis instalaciones, como las fotografías y pinturas, poseen un aspecto fundamental: las utilizo para subvertir la ortodoxia y que se aprecien los contornos.
Tal como usted observó, yo no congelo los momentos decisivos en mis fotografías de acción e inundo mi obra con la teatralidad de un aficionado. Una gran parte de la obra es kuso3, lo que desarrollo congelando la acción en mis fotografías. En otras palabras, la obra es una antiperformance creada con poses y acciones simples, tal como cualquiera podría desarrollar, en lugar de acrobacias. Yo orino, salto mientras poso firme en saludo militar, me paro de manos, levanto las manos en señal de rendición, marcho con paso de ganso, hago la venia o saludo agitando la mano. Todas estas poses tienden a ser políticas en su naturaleza porque imitan las que usan los políticos en sus relaciones con los medios. No trato de enfatizar mi presencia física en un lugar, sino lo absurdo de un cuerpo constreñido por la política. Mi esperanza es que cuando congele esos momentos en el tiempo, podré liberar a aquellos que han quedado congelados por la historia o la ideología.

¿Cuáles son los artistas contemporáneos que toma como referentes?
Estoy interesado en cualquier buena obra de arte y su artista.

¿Qué nos puede contar acerca de su última producción artística?
El año pasado hice un video llamado Long, Long Live (Vive mucho mucho). Habla de la guerra fría en Taiwán. Fue filmada en el Oasis Villa, una prisión política en Green Island. Esta fue alguna vez una prisión para la reforma y reeducación de prisioneros políticos durante el período de la Ley Marcial de Taiwán. El video examina la historia revisando la identidad histórica de Taiwán y revelando conspiraciones políticas.

¿Cuáles son sus próximas exposiciones y dónde tendrán lugar?
Este año he sido invitado para varias bienales en el mundo, tales como la Bienal de Urbanismo y Arquitectura de Shenzhen, la Bienal Internacional de Arte de Medios de Seúl, la Trienal de Manchester en Asia.

Según su opinión, ¿cuál es la tendencia del arte contemporáneo en Taipéi?
Una característica saliente del periodo de finales de la Ley Marcial, por ejemplo, fue el uso del arte para aliviar la depresión y el resentimiento causados por una represión tan prolongada. Las críticas a la sociedad, los temas políticos, el despertar de la conciencia nativa, la cultura popular, los desafíos a la estética y los valores tradicionales fueron todos importantes tópicos durante los noventa.
Como el mercado de arte de Taiwán todavía no se ha inflado como el de China, la mayoría de los artistas todavía están trabajando diligentemente en su arte y no están siendo influenciados por el mercado. Su orientación es más extensiva y muchos artistas mantienen un alto grado de experimentación e independencia, con lo que crean obras profundas y rigurosas. Como es un país continuamente menospreciado por China y marginado por el resto del mundo, Taiwán es un lugar en el que se aprecia la libertad creativa, y esta es la principal razón por la que hago arte en Taiwán. Es en relación con esta combinación, que podríamos pensar en el poder de incrementar el conocimiento, para expandir los conceptos de lo local. Hablando del arte contemporáneo taiwanés, en el vaivén de Internet y la globalización, yo estaría de acuerdo en que la generación joven está usando todo su esfuerzo para expandir nuestro conocimiento de la experiencia estética y de la percepción. Al actuar así, se están desechando las construcciones «exaltadas» de la generación anterior. Tras las tendencias más recientes de la globalización y las tecnologías digitales, estos tópicos han retrocedido. Inevitablemente, el arte contemporáneo taiwanés ha sido impactado por la cultura de consumo, en los que los estilos internacionales reemplazan la estética local. La mayoría de los artistas jóvenes ya no están interesados en narrativas grandilocuentes, tampoco desafían directamente los valores tradicionales o exaltados. En su lugar, utilizan estrategias más amables, más personales, evitan problemas (ya sea intencionalmente o no) y se refugian en sus propias comunidades. Así que podría terminar siendo un error, celebrar meramente la aparición de Internet y la pureza de los nuevos medios. A pesar que la mayoría de estos trabajos son inteligentes, etéreos y hablan de la experiencia personal, esto no basta, porque se hace necesaria una genealogía del conocimiento elaborada para que los proyectos no colapsen por su superficialidad. Es el conocimiento lo que expande los horizontes de lo local, mientras le otorga profundidad a la seducción de la globalidad digital.

Para finalizar, ¿cómo ve el futuro a través de su creación artística, y qué temas le interesa destacar?
Continuaré creando acerca del destino histórico de la humanidad que tiene algo de incurablemente absurdo.

2 -Huida por más de mil kilómetros de los comunistas hacia el norte en 1934. Este repliegue extraordinario generó posteriormente un gran apoyo popular hacia las tropas de Mao Zedong.